Escena

"El Templo de los Huesos"

Una secuela que cambia el terror por la decadencia humana
  • Por: El Universal
  • 28 / Enero / 2026 -
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"El Templo de los Huesos"

Una secuela que cambia el terror por la decadencia humana

"El Templo de los Huesos" continúa el relato exactamente donde lo dejó 28 Años Después. Siguiendo los pasos de Spike, el niño de la entrega anterior, la película nos adentra en este mundo devastado con un cambio de tono; una apuesta arriesgada, pero que resulta en una secuela que convence, gracias a la dirección de Nia DaCosta.

La cinta nos muestra inmediatamente qué sucede con Spike tras escapar de la vida que le esperaba en la isla con su padre. Su nueva aventura lo obliga a enfrentarse no solo a los infectados, sino a algo quizás peor: el mundo de los "Jimmys".

Este culto de satanistas, liderado por Sir Lord Jimmy Crystal (un sádico Jack O´Connell), ejemplifica perfectamente la decadencia y la ignorancia que emergen en una sociedad perdida cuando no hay control ni guías pertinentes.

También nos reencontramos con el Dr. Kelson, interpretado por un impresionante Ralph Fiennes. Su rol autoasignado como el encargado de conservar la memoria de los caídos sigue siendo fascinante. Fiennes protagoniza, sin duda, la mejor escena de la película, musicalizada con una elección perfecta de Duran Duran que eleva el momento, y sí, esta es mucho mejor que esa otra vistosa escena del tercer acto.

A esto se suma la presencia de Sansón, el imponente Alfa; una figura que nos habla de que, hasta en lo que parece completamente perdido, aún hay esperanza. Esta dinámica ofrece un contraste necesario frente a la barbarie de los Jimmys.

"El Templo de los Huesos" es el tipo de historia que me encanta: no se encarga de repetirse a sí misma, sino que se atreve a contar algo diferente dentro del universo establecido.

Si sentiste que en la anterior hubo pocos infectados, en esta hay menos. Y funciona. El terror se centra en lo que el ser humano es capaz de hacer, demostrando ser peor que la plaga que supuestamente acabó con el Reino Unido.

Un cambio de ritmo necesario que profundiza en la oscuridad del hombre más que en la del monstruo y cierra con un gancho que te acelera el corazón.

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