"Marty Supreme"
El cine no existe para darnos respuestas masticadas, sino para dividirnos. Es un espejo que devuelve una imagen distinta según quién lo mire.
El cine no existe para darnos respuestas masticadas, sino para dividirnos. Es un espejo que devuelve una imagen distinta según quién lo mire.
"Marty Supreme", lo más nuevo de Josh Safdie, es precisamente eso: una película que genera conversación y que obliga al espectador a tomar una posición moral frente a su protagonista.
La cinta nos presenta a Marty Mauser, un jugador profesional de tenis de mesa interpretado por un Timothée Chalamet que aquí entrega una de las interpretaciones más complejas de su carrera.
Marty no es un protagonista fácil de querer. Al salir de la sala de cine, la discusión es inevitable: ¿Es Marty una víctima de sus circunstancias o un victimario movido por su propio ego?
Marty es un hombre que, en su búsqueda de la gloria, a menudo atropella lo que encuentra a su paso. Sin embargo, Safdie nos recuerda que todos somos esa mezcla de luz y sombra; humanos con ambiciones que a veces nos desbordan.
Lo conocemos en la zapatería de su tío, un trabajo que apenas le permite subsistir. En este entorno, vemos su verdadera habilidad: no solo con la raqueta, sino con la palabra. La escena en la que convence a una señora de comprar un par de zapatos más caros nos muestra al "hustler".
Pero lo que sigue te puede agarrar en curva: una escena con quien parece ser su novia, en un momento muy peculiar, resulta determinante para entender la psique de Marty en el tercer acto. Ya conocemos su objetivo: ser el mejor del mundo. Lo fascinante es el cómo. ¿Cómo sobrevives en un mundo donde todo parece estar en contra tuya, pero donde también el ancla más pesada eres tú mismo?
El recorrido de Marty está lleno de peripecias y personajes fascinantes. Aquí vemos su verdadera naturaleza: un hombre que peca de una seguridad casi soberbia. Marty posee una "visión de túnel"; está tan obsesionado con su destino de grandeza que no toma conciencia de a cuántas personas afecta o utiliza en el camino.
En este caos destaca el gran trabajo de Gwyneth Paltrow, quien interpreta a una actriz olvidada en busca de su propio resurgimiento. Su encuentro con Marty es crucial, funcionando como un espejo de ambiciones y soledades.
Fiel al estilo Safdie (que hereda ese pulso frenético de "Uncut Gems"), la película se siente como un viaje donde, si el protagonista se detiene, muere.
Al ritmo de "Everybody Wants to Rule the World" de Tears for Fears, la película cierra dejando una pregunta en el aire: ¿Es este el final que Marty merecía? ¿Es el éxito suficiente cuando el camino ha sido tan errático?
Marty Supreme es una buena película que ahora cuenta con 9 nominaciones al premio de la academia.
