Así "La vida de las cosas"
Falsa inocencia detrás de los bodegones implicitó sexo, amor y odio
La exposición "La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material".
El cuadro de frutas o de flores en la casa de tus abuelos a simple vista parece una mera decoración, pero puede que haya un mensaje oculto. "El bodegón jamás es inocente. Se ha pensado como un género decorativo, pero jamás de los jamases es inocente", afirma Luis Gómez Mata, curador de la exposición "La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material", que se inauguró este domingo en el Museo Nacional de San Carlos.
En esta exposición, el público podrá conocer los distintos estilos de bodegones de finales del siglo XVIII e inicios del siglo XX, con un ligero toque de arte contemporáneo. Son 140 piezas provenientes de 15 colecciones, firmadas por grandes artistas como Francisco de Zurbarán, Germán Gedovius, José Agustín Arrieta, Miguel Cabrera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Roberto Montenegro y Joy Laville.
LOS AUTORES
Aunque también la exposición busca dar luz a nombres menos conocidos, como José Antonio Padilla, quien en 1848 pintó "El mozo mandadero", donde el protagonista debe elegir entre una canasta de pan o una botella de vino, que en realidad es una metáfora sobre si seguir el camino del bien o caer ante el vicio.
La exposición se divide en cinco núcleos, uno de ellos, el de "Frutas: de la abundancia a la descomposición", donde hay naturalezas muertas sobre calabazas, hecha por Siqueiros, o una col, pintada por José Clemente Orozco. Pero también hay obras firmadas por mujeres artistas como la recién confirmada autoría de Josefa Sanromán y Olga Costa. Es normal ver en este apartado varios cuadros pintados por mujeres, pintar fruta era de los pocos temas que las artistas podían explorar en tiempos en los que se le limitaba abordar la historia, la política y la religión. Sin embargo, las pintoras siempre encontraron forma de abordar temas complejos, aunque sea pintando fruta, como el del sexo, pues pintar una fruta partida, mostrarla por dentro, usualmente era una forma de representar la pérdida de la virginidad. Es un lenguaje que se conserva hasta hoy.
LOS CURADORES
En el núcleo "Florimanía, el idioma de las flores", los curadores señalan que pintar flores revelaba conocimientos sobre botánica, pero también recuerdan que se creó todo un lenguaje en torno a las flores para expresar sentimientos como amor y odio.
Insistiendo en que un bodegón no es inocente incluso en el siglo XXI, se incluyeron fotografías de Omar Gámez de su serie "Flores" y que en realidad son autorretratos de sus amigos, quienes eligieron las flores para armar el bouquet y eyacularon sobre ellas como si se tratara de un riego.
