Exigen revisar Tratado de Aguas ante sequía
Desde tribuna, plantean que México no debe cumplir compromisos internacionales a costa del campo tamaulipeco
Defender el agua de Tamaulipas es defender a nuestras familias, señaló Leticia Gutiérrez.
La crisis hídrica que enfrenta el norte de Tamaulipas mantiene más de 150 mil hectáreas sin sembrar en el Distrito de Riego 025 "Bajo Río Bravo", una de las zonas agrícolas más productivas del país y de la que dependen directamente miles de agricultores de Reynosa, Río Bravo y municipios aledaños.
Ante este panorama, la diputada federal Leticia Gutiérrez alzó la voz en tribuna para exigir la revisión de los mecanismos de cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, acuerdo internacional que regula la distribución del agua entre México y Estados Unidos.
Durante su intervención, la legisladora advirtió que la falta de agua no solo ha frenado los ciclos agrícolas en el Distrito 025, sino que ha impactado directamente a productores de granos básicos como sorgo y maíz, principales cultivos en la región de Reynosa. La reducción en la superficie sembrada ha generado pérdidas económicas, cancelación de jornales y una caída en la actividad comercial vinculada al campo.
El Distrito de Riego 025, considerado estratégico por su extensión y productividad, depende en gran medida de las aportaciones del río Bravo y del almacenamiento en presas internacionales como Presa Internacional Falcón y Presa Internacional La Amistad, cuyos niveles han registrado descensos significativos en los últimos años debido a la sequía prolongada.
Gutiérrez subrayó que México debe cumplir sus compromisos internacionales; sin embargo, puntualizó que esto no puede hacerse a costa de dejar sin agua al campo tamaulipeco ni a la población fronteriza. Por ello, presentó una iniciativa para que cualquier instrumento o acuerdo que comprometa aguas nacionales sea revisado y aprobado por el Senado de la República, garantizando transparencia y una visión de Estado que priorice la seguridad hídrica.
"Defender el agua de Tamaulipas es defender a nuestras familias y nuestra seguridad alimentaria. Sin agua y sin campo, no hay país", expresó.
Productores de Reynosa han señalado que la incertidumbre en la asignación del recurso hídrico pone en riesgo la planeación de los ciclos agrícolas y la viabilidad financiera de cientos de pequeños y medianos agricultores, quienes enfrentan además el incremento en costos de insumos y energéticos.
La crisis del agua en la frontera norte se perfila así no solo como un problema ambiental, sino también económico y social, con repercusiones directas en el empleo rural, la producción de alimentos y la estabilidad de miles de familias que dependen del campo en Tamaulipas.
