Agoniza tradición de piñatas
El Día del Niño solía ser uno de los periodos más fuertes, pero ahora las fiestas infantiles son más austeras
Baja demanda. Artesanos piñateros en Reynosa reportan una caída de hasta 70% en ventas previo al Día del Niño, una de sus temporadas más fuertes.
A pocos días del Día del Niño, artesanos piñateros en Reynosa reportan una caída significativa en la demanda que alcanza hasta el 70 por ciento respecto a temporadas anteriores.
¿Cómo afecta la caída en demanda a los artesanos piñateros?
Aunque el 30 de abril solía ser uno de los periodos más fuertes para el sector, actualmente las ventas no alcanzan los niveles esperados, en un contexto donde la tradición pierde terreno frente a cambios en hábitos de consumo y restricciones en festejos.
El descenso en pedidos no solo refleja una menor actividad comercial, sino también un cambio en la forma en que se celebran las fechas infantiles. Piñateros señalan que, a diferencia de años previos, hoy las fiestas son más austeras o incluso se prescinde de elementos tradicionales como la piñata.
Martín Pérez, artesano de piñatas en el primer cuadro de la ciudad con más de 40 años de trayectoria, advierte que el oficio enfrenta un retroceso sostenido. "Sí, se ha perdido mucha esa tradición, la disminución es considerable", señaló.
Actualmente, indica, apenas cuentan con algunos encargos para la fecha. "Tenemos pedidos, sí, pero son pocos, como unos cuatro o cinco, también tenemos producción para quienes quieran consumir parte de la tradición de México", explicó, al referirse a la baja afluencia de clientes en comparación con otros años.
Detalles sobre la disminución en ventas de piñatas
A la par de la baja en ventas, los costos de producción han incrementado y la obtención de insumos se ha complicado ante la digitalización, ya que cada vez circula menos papel periódico, uno de los materiales básicos en la elaboración tradicional. "Sí, se batalla un poco, por no decir bastante, ahorita es poco lo que se maneja, estamos trabajando también con cartón, todo se compra, aquí no regalan nada", expuso Pérez.
El artesano subrayó que, pese al panorama adverso, continúan en el oficio por tradición y arraigo cultural. "Tenemos años en esto, somos artesanos, y los niños cumplen años todos los días, pero ahora los padres se ajustan más el cinturón para poder hacer un evento", agregó.
Impacto de las restricciones en escuelas en la venta de piñatas
Por su parte, Miriam Ortiz, de oficio piñatera, coincide en que la temporada también ha perdido fuerza, en parte por restricciones en escuelas, que anteriormente eran de sus principales clientes para el 30 de abril. "Ya no tanto, porque como dejaron de permitir dulces, eso se traduce en menos piñatas", comentó.
La caída, afirmó, es marcada. "Antes teníamos lleno de piñatas y en la semana quedaban dos; ahora pones 20 y se quedan 18 o 17. Ya no se mueven, sinceramente". Frente a este escenario, los artesanos han tenido que adaptarse tanto en diseños como en materiales: del carrizo con papel periódico pasaron al alambre y posteriormente al cartón, un material más resistente y con menor merma, que incluso permite reciclar piezas no vendidas. Sin embargo, advierten que ni la innovación ha sido suficiente para revertir la tendencia a la baja en una temporada que históricamente representaba uno de los principales ingresos para el gremio, sin embargo, ante el panorama adverso, los artesanos mantienen viva la tradición de las piñatas.


