El mundo se detiene y la lucha comienza
La historia de Ana Bertha Eías Gómez refleja el impacto que viven decenas de familias tras conocer el diagnóstico de cáncer de un hijo
Bertín concluyó dos años de tratamiento contra la leucemia mieloide aguda y actualmente se encuentra en etapa de vigilancia médica.
"No sabía si llorar, gritar o qué decirle a mi hijo".
La frase sigue intacta en la memoria de Ana Bertha Eías Gómez, pese a que han transcurrido más de tres años desde que escuchó el diagnóstico de su hijo Bertín, que cambiaría la vida de su familia: leucemia mieloide aguda. Mientras los médicos explicaban la enfermedad y la urgencia de iniciar tratamiento, ella apenas podía asimilar una realidad que hasta entonces parecía ajena.
"Se me detuvo el tiempo, el mundo", recuerda.
¿Cómo afecta el diagnóstico de cáncer a las familias?
Historias como la de Ana Bertha se repiten cada año en Tamaulipas. De acuerdo con la oncóloga pediatra Brenda Chávez Liñán, adscrita al Hospital General Regional No. 270 del IMSS, Centro de Referencia Estatal para la Atención del Niño y la Niña con Cáncer (OncoCREAN), entre 45 y 50 niños son diagnosticados anualmente con algún tipo de cáncer y reciben atención especializada en esa institución.
Pero detrás de cada cifra existe una familia que enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida.
Para Ana Bertha, todo comenzó con una noticia imposible de aceptar. Hasta ese momento, el cáncer era una enfermedad que conocía únicamente por lo que veía o escuchaba en los medios de comunicación. Nunca imaginó que el diagnóstico llegaría a su propio hogar.
"Yo decía que no, que mi hijo no estaba enfermo. Nunca lo acepté al principio. Mi corazón estaba quebrantado", relata. La negación fue una de las primeras reacciones. Después llegaron las preguntas, el miedo y la incertidumbre. ¿Qué iba a pasar con su hijo? ¿Cómo debía cuidarlo? ¿Qué tan grave era la enfermedad? Ninguna de esas respuestas parecía suficiente para aliviar la angustia de una madre que veía derrumbarse la normalidad de su familia. Los médicos le explicaron que Bertín requería tratamiento inmediato. Aunque a simple vista parecía encontrarse bien, la enfermedad avanzaba silenciosamente y no había tiempo que perder.
Detalles sobre la atención oncológica en Tamaulipas
Comenzó entonces una etapa marcada por consultas, estudios, hospitalizaciones y traslados constantes. Aunque la familia radica en Reynosa, de manera periódica debe viajar a Ciudad Victoria para que Bertín reciba seguimiento médico en el Hospital Infantil de la capital del estado, donde especialistas supervisan su evolución.
Ana Bertha recuerda que incluso el momento en que le dieron de alta a su hijo le provocó sentimientos encontrados.
"Me emocioné porque ya iba a salir del hospital, pero también tenía miedo. Pensaba cómo lo iba a cuidar, qué podía comer, qué tenía que hacer para protegerlo".
Durante meses, la rutina familiar cambió por completo. La limpieza en casa se volvió una prioridad permanente, al igual que la alimentación y los cuidados para evitar infecciones. Como muchas madres de pacientes oncológicos, reconoce que su primer impulso fue intentar proteger a su hijo de todo.
´Yo quería tenerlo
en una burbuja´
UNA REALIDAD
- Entre 45 y 50 niños son diagnosticados cada año con cáncer.
- Reciben atención especializada en el Hospital General Regional No. 270 del IMSS en Reynosa.
- La unidad opera como Centro de Referencia Estatal para la Atención del Niño y la Niña con Cáncer (OncoCREAN).
- Los pacientes provienen de distintas regiones del estado.
- Los tratamientos implican hospitalizaciones, estudios médicos y seguimiento constante.

