Entre hilos y silencios, Isabel borda su paz
A sus 67 años, encontró en el bordado un refugio emocional, una rutina con sentido y una forma de mantenerse activa desde casa
Isabel reconoce que el proceso no siempre fue inmediato, pero la constancia ha sido clave.
A sus 67 años, Isabel de Jesús Cruz ha encontrado en el bordado una forma de reinventar su tiempo y darle un nuevo sentido a su rutina diaria. Lo que comenzó como una actividad para mantenerse ocupada, hoy se ha convertido en una práctica que combina terapia emocional, convivencia y una oportunidad de generar ingresos.
Sentada frente a sus telas, hilos de colores y agujas, Isabel dedica al menos dos horas al día a esta labor, que describe como un espacio propio de tranquilidad. "Para mí el bordado es como una terapia. Me siento, empiezo a trabajar y se me olvida todo. Es una manera de distraer la mente, de no estar pensando en problemas o preocupaciones", expresa.
¿Cómo el bordado se convierte en terapia emocional?
Con paciencia y dedicación, cada puntada refleja no solo técnica, sino constancia. A lo largo del tiempo ha ido perfeccionando su trabajo, buscando siempre mejorar. "Uno no deja de aprender, siempre hay algo nuevo. Yo trato de hacer puntadas diferentes, de que mis trabajos se vean más bonitos, más finos. Me gusta innovar, no quedarme con lo mismo", comenta mientras muestra algunas de sus piezas.
El bordado le ha permitido mantenerse activa, lo hace desde su casa, simplemente porque le gusta. Isabel destaca el valor emocional y social que ha encontrado en esta actividad. Forma parte de un grupo de mujeres de su misma edad, con quienes se reúne para compartir ideas, aprender nuevas técnicas y acompañarse mutuamente. "Nos juntamos varias abuelitas, platicamos, bordamos, vemos qué podemos hacer nuevo. Eso también ayuda mucho porque no se siente una sola, se siente acompañada", relata.
Impacto del bordado en la vida de Isabel de Jesús Cruz
Para ella, este tipo de espacios son fundamentales en una etapa de la vida donde muchas personas tienden al aislamiento. "Hay mucha gente de nuestra edad que se queda en casa sin hacer nada, y eso no es bueno. Yo les diría que busquen algo que les guste, no importa qué sea, pero que se mantengan activos. Eso ayuda a la mente, al ánimo y hasta a la salud", afirma con convicción.
Isabel reconoce que el proceso no siempre fue inmediato, pero la constancia ha sido clave para convertir el bordado en parte esencial de su día a día. "Al principio lo hacía por distraerme, pero poco a poco le fui agarrando gusto. Ahora ya es parte de mi rutina, es algo que disfruto mucho y que no cambiaría", añade.
Beneficios sociales del bordado en adultos mayores
Su historia refleja el ingenio y la capacidad de adaptación de muchos adultos mayores que encuentran en actividades manuales una forma de bienestar integral, así como de ingresos de recursos con sus propios esfuerzos y su talento. En cada pieza que elabora, Isabel no solo borda diseños, sino también disciplina, creatividad y una manera de seguir construyendo una vida activa.
El llamado a la comunidad es apoyar el talento e ingresos de Isabel de Jesús, aunque no cuenta con redes sociales, se le puede contactar a través del teléfono 8992570205 para adquirir sus bordados.

