Reynosa, punto crítico de la niñez migrante
La frontera concentra casos donde la movilidad se convierte en espera bajo condiciones precarias
El aumento de menores en tránsito en la frontera ha encendido alertas por los riesgos que enfrentan y la presión sobre los servicios de atención.
El paso constante de familias y menores en tránsito por esta frontera ha colocado a niñas, niños y adolescentes en uno de los puntos más vulnerables del fenómeno migratorio. En Reynosa, su presencia es cada vez más visible en albergues, calles y puntos de cruce, donde muchos enfrentan condiciones de riesgo, desprotección o separación familiar.
En ese contexto, se llevó a cabo una jornada de capacitación enfocada en fortalecer la atención a este sector, particularmente en la detección de riesgos, intervención oportuna y protección de derechos. El ejercicio se desarrolló bajo la Guía de Atención a la Salud para Niñas, Niños y Adolescentes en Contexto de Movilidad, dirigida a personal que tiene contacto directo con esta población.
La actividad fue promovida por el Sistema Estatal de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), con la participación de distintas áreas vinculadas a la atención de este fenómeno, entre ellas la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que se integró a través de Federico Emilio Manautou Rodríguez, titular de la Unidad de Trabajo Digno y Combate al Trabajo Infantil.
Aunque se trata de un fenómeno nacional, es en la frontera norte donde se vuelve más visible y crítico. Registros recientes reportan miles de niñas, niños y adolescentes en situación migratoria irregular en el país, más de 14 mil sólo entre enero y octubre de 2025, muchos de ellos pasando o quedándose temporalmente en ciudades como Reynosa, donde la movilidad se convierte en espera.
En ese tránsito, no sólo cruzan distancias, también atraviesan condiciones de vulnerabilidad que van desde la falta de acceso a servicios básicos hasta el riesgo de separación familiar o exposición a redes de abuso, lo que ha incrementado la presión sobre albergues y sistemas de atención en esta región fronteriza.
Ante este panorama, la capacitación busca reforzar las capacidades del personal para actuar con mayor precisión, identificar señales de alerta y evitar que los menores queden fuera de los esquemas de protección.
Durante la sesión se abordaron rutas de atención en salud, mecanismos de canalización y herramientas prácticas para intervenir en campo, donde muchos menores viajan en condiciones precarias o sin acompañamiento adecuado.
En la frontera, el fenómeno no es ajeno ni temporal. Es una realidad diaria que exige personal capacitado, respuesta inmediata y un enfoque que priorice la protección efectiva de la niñez.
Personal de distintas áreas participó en la capacitación para mejorar la atención a niñas, niños y adolescentes.
