¿Es la comida un detonante en momentos especiales?
Las celebraciones, reuniones y momentos especiales casi siempre tienen un elemento en común: la comida. No es casualidad
La especialista en nutrición Claudia Munguía nos habla sobre sabores que enamoran: la ciencia detrás del vínculo entre comida y afecto.
Las celebraciones, reuniones y momentos especiales casi siempre tienen un elemento en común: la comida. No es casualidad.
Al degustar un platillo placentero, el cuerpo libera serotonina, conocida como la hormona de la felicidad, generando sensaciones de bienestar que quedan asociadas a la experiencia vivida.
De acuerdo con la nutrióloga Claudia Munguía, los alimentos no sólo cumplen una función nutritiva, también actúan como detonantes emocionales.
Cuando una persona disfruta de una comida en un ambiente agradable, el cerebro registra esa vivencia y la conecta con sensaciones positivas. Por ello, ciertos olores o sabores pueden evocar recuerdos de la infancia, reuniones familiares o etapas significativas.
La especialista detalla que el gusto y el olfato mantienen una relación directa con el sistema emocional, lo que explica por qué un simple aroma puede transportar a momentos específicos del pasado.
Esa conexión convierte a la comida en un poderoso vehículo de memoria y afecto.
En el terreno de las relaciones personales, compartir la mesa, preparar juntos un platillo o regalar un postre son gestos que fortalecen la cercanía y la complicidad.
Estas acciones funcionan como muestras de cuidado que consolidan vínculos, ya sea en pareja, entre amistades o dentro del núcleo familiar.
Lejos de ser sólo una creencia popular, la idea de que "el amor entra por el estómago" encuentra respaldo en la experiencia cotidiana y en la ciencia.
Para Munguía, conquistar a alguien a través de la comida es posible, ya que los alimentos se convierten en un puente para crear lazos duraderos y construir relaciones basadas en emociones compartidas.
