En el campo de Reynosa, sólo algunas parcelas han sido preparadas para el ciclo agrícola de tardío. Sus propietarios esperan lluvias suficientes para establecer cultivos, principalmente sorgo, mientras otros productores dejaron sus tierras sin trabajar por falta de recursos.
Expectativas de lluvias para el cultivo de sorgo en Reynosa
Ignacio Tapia, comisariado del ejido Rojo Gómez, explicó que una precipitación considerable todavía permitiría aprovechar las parcelas ya trabajadas. Sin embargo, la incertidumbre sobre el temporal y el costo de preparar la tierra han llevado a varios campesinos a no invertir en la siembra. Los productores que realizaron labores previas confían en que las condiciones meteorológicas cambien a tiempo para evitar que sus parcelas permanezcan improductivas.

"Aunque son pocas las parcelas de momento que se han medio preparado, de caer buena lluvia, se abriría la oportunidad para cultivarlas", señaló.
Para algunos productores, preparar la tierra significó hacer un esfuerzo económico sin tener certeza de que la humedad llegaría. Indicó que hubo campesinos que, pese a las dificultades, decidieron invertir en sus parcelas confiando en que las precipitaciones permitirían completar el proceso de siembra.
La falta de recursos obliga a dejar parcelas sin trabajar
En el ejido Tlaxcala también se mantiene la expectativa luego de que se reportara lluvia en la zona. Ahora, los productores esperan que la humedad acumulada sea suficiente para comenzar a establecer sorgo.
Pero no todos pudieron correr el riesgo. La falta de recursos obligó a otros campesinos a dejar sus parcelas sin preparar. Tapia recordó que las labores previas a la siembra representan un gasto considerable para familias que dependen directamente de la actividad agrícola.
"Preparar las parcelas cuesta buen dinero", subrayó, al señalar que quienes todavía buscan sembrar lo hacen "con muchos sacrificios".
El panorama de Reynosa se suma a las dificultades que durante 2026 han golpeado al campo tamaulipeco. La falta de humedad, los costos de producción, la descapitalización y los problemas para acceder a financiamiento han reducido de manera importante la superficie sembrada de sorgo en el estado.
En el ciclo otoño-invierno 2025-2026 se establecieron poco más de 351 mil hectáreas de las casi 685 mil programadas, de acuerdo con reportes del sector.
Desafíos en el ciclo agrícola tardío
El problema se ha trasladado ahora al ciclo tardío. Un reporte publicado en septiembre señala que en el norte de Tamaulipas apenas se habría establecido alrededor de 10 por ciento de la superficie que normalmente se siembra en esta temporada, mientras los productores continúan esperando lluvias que permitan recuperar humedad en los terrenos.
La esperanza sigue puesta en el cielo. Una lluvia suficiente podría abrir nuevamente la puerta a la siembra; sin ella, parcelas que ya absorbieron recursos para su preparación podrían permanecer improductivas.
Tapia sostuvo que los productores esperan que próximamente puedan llegar apoyos oficiales que ayuden a enfrentar los gastos del campo y permitan mantener activa una actividad que, para muchas familias rurales, representa su principal fuente de ingreso.



