Reynosa

Las tienditas de la esquina: negocio, refugio y nostalgia

Más que vender básicos, los estanquillos sostienen historias de esfuerzo y una tradición que resiste en Reynosa
  • Por: Ana de León
  • 20 / Abril / 2026 -
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Las tienditas de la esquina: negocio, refugio y nostalgia

Las tienditas de la esquina continúan siendo un punto de apoyo para vecinos que buscan productos básicos y, en ocasiones, crédito solidario.

En cada esquina de la ciudad de Reynosa sobreviven silenciosamente cientos de pequeños negocios familiares: los estanquillos o "tienditas de la esquina", espacios donde no solo se venden productos básicos, sino también se tejen historias de esfuerzo, solidaridad y resistencia frente a un entorno cada vez más competitivo.

¿Qué desafíos enfrentan las tienditas de la esquina?

Don César Maldonado Villagómez es uno de esos rostros que sostienen el comercio local. Desde hace más de una década, su estanquillo "Cesarin" ha sido el sustento de su familia y una pieza clave en la vida cotidiana de su colonia. Lo que comenzó como una respuesta a la necesidad —ante la falta de tiendas cercanas en una zona aún en desarrollo— hoy es mucho más que un negocio: es, como él mismo lo describe, "un estilo de vida que no es para cualquiera".

"Nosotros iniciamos cuando aquí no había nada, muchas casas estaban solas y no había tienditas cerca. Por necesidad decidimos ponerla, para tener algo al alcance", recuerda.

A lo largo de los años, el negocio ha permanecido como un proyecto completamente familiar. Actualmente, don César lo atiende junto a sus hijos, ya que las condiciones económicas dificultan la contratación de empleados. Aunque reconoce que los ingresos han sido modestos, destaca que han sido suficientes para contribuir, poco a poco, en la educación de sus hijos y en el sustento del hogar.

Sin embargo, el panorama no ha sido fácil. En los últimos años, la expansión de tiendas de conveniencia ha representado uno de los mayores desafíos para estos pequeños comercios. "Desde hace cuatro o cinco años empezaron a instalarse cada vez más cerca, y sí nos ha afectado bastante", señala. Según su experiencia, las ventas han llegado a disminuir entre un 60 y 70 por ciento.

Don César Maldonado atiende su estanquillo familiar, un negocio que por más de una década ha sido sustento de su hogar en Reynosa.

Impacto de las tiendas de conveniencia en el comercio local

La diferencia, explica, radica en la oferta: mientras las grandes cadenas ofrecen una amplia variedad de productos en espacios más modernos, las tienditas se enfocan en lo esencial. "Aquí manejamos lo básico, lo necesario para la mesa: comida, bebidas, lo del día a día", comenta.

Pero si hay algo que distingue a estos negocios es el trato humano. En la tiendita no solo se compra, también se conversa, se comparte y, en muchos casos, se apoya. El "fiado", una práctica casi inexistente en las grandes cadenas, sigue siendo un pilar en estos espacios, aunque no esté exento de dificultades.

"A veces pensamos que fiar es algo positivo, pero también puede ser negativo porque hay gente que no paga. Aun así, no tenemos el corazón para decir que no", confiesa. Para don César, apoyar a los vecinos es parte de la esencia del negocio: "Hay quienes llegan y te dicen que no tienen ni para comer, y uno trata de ayudar, aunque sea con una despensa".

Las historias que se viven detrás del mostrador van más allá de lo comercial. Son relatos de vecinos que comparten sus preocupaciones, sus carencias y sus luchas diarias. "Aquí se hace comunidad. La gente viene, te platica, a veces son historias difíciles, pero tratamos de apoyar en lo que se pueda", expresa.

La importancia del fiado en los estanquillos de Reynosa

Ante este escenario, don César considera que los pequeños comerciantes necesitan mayor respaldo institucional, especialmente en forma de créditos o facilidades que les permitan crecer. También cuestiona las condiciones del mercado: "No entiendo cómo en las tiendas de conveniencia venden más barato que lo que a mí me cuesta surtirme. A veces parece que nos ponen un pie para no avanzar".

Pese a todo, mantiene la esperanza. Confía en que la cercanía con los clientes, la buena atención y la solidaridad seguirán siendo su mayor fortaleza. "Mientras tengamos buena actitud y tratemos bien a la gente, siempre habrá quien nos apoye", afirma.

Finalmente, envía un mensaje a quienes enfrentan dificultades económicas y consideran emprender: "Si tienes ganas de salir adelante, puedes hacerlo. Emprender siempre será positivo, pero hay que tener constancia y no soltarse de la mano de Dios".

En Reynosa, las tienditas de la esquina siguen siendo más que un punto de venta: son refugio, apoyo y testimonio vivo de una economía que, aunque golpeada, se niega a desaparecer.

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