Reynosa

El corazón partido... y la esperanza intacta

Cinco años después del diagnóstico de cáncer de su hijo Derek, Filiberta Martínez recuerda el miedo, la incertidumbre y el apoyo que encontró para no rendirse
  • Por: Ana de León
  • 02 / Agosto / 2026 -
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El corazón partido...  y la esperanza intacta

Gracias al apoyo de la Fundación la familia ha recibido ayuda para traslados y alimentos durante el tratamiento.

Cuando a Filiberta Martínez Gaona le dijeron que su hijo Derek Leonel tenía cáncer, el mundo pareció detenerse. Era diciembre de 2020, en plena pandemia por COVID-19, y Derek apenas tenía un año de edad.

Lo que siguió fue un camino lleno de incertidumbre, largas jornadas en hospitales, viajes constantes a Monterrey y una vida completamente distinta a la que había imaginado para su familia. Sin embargo, también fue el inicio de una historia marcada por la resiliencia, el amor incondicional y la esperanza.

"Es un cambio muy abrupto. Nunca te imaginas que vas a tener a tu hijo con un padecimiento así. Escuchas historias de otras personas, pero jamás piensas que lo vas a vivir con tu propio hijo", recuerda.

Debido a las restricciones sanitarias de la pandemia, Derek fue atendido en la Clínica 25 del IMSS, en Monterrey, donde continúa su seguimiento médico. Aquellos meses fueron especialmente difíciles para la familia, pues Filiberta y su esposo tuvieron que permanecer junto al pequeño, mientras su hija mayor permanecía en Reynosa al cuidado de sus abuelos.

"Fue muy difícil estar dividida. Pensaba en mi hijo durante los internamientos y al mismo tiempo en mi hija, porque yo no podía estar con ella. Como mamá, el corazón se parte en dos", relata.

Con el paso del tiempo, el tratamiento también representó un fuerte desafío económico. Los traslados, medicamentos, alimentación y estancias fuera de casa obligaron a la familia a buscar alternativas para salir adelante.

Fue entonces cuando otras madres de niños con cáncer le hablaron de la Fundación Iluminando Corazones a Niños con Cáncer, organización que desde hace varios años brinda apoyo a familias de Reynosa y de otras ciudades.

"Al principio me daba pena acercarme. Una mamá me dijo que la pena no me iba a ayudar con los gastos que vendrían más adelante y tenía razón. Gracias a la fundación hemos recibido apoyo para el transporte, despensas y muchas otras cosas que hacen más llevadero este proceso", comparte.

Hoy, casi cinco años después del diagnóstico, la historia de Derek tiene un motivo para sonreír. El pequeño se encuentra en etapa de vigilancia médica y, si todo continúa favorablemente, el próximo año podría recibir el alta definitiva.

Para Filiberta, cada revisión representa una victoria construida con paciencia, sacrificio y fe.

Filiberta Martínez Gaona acompaña desde hace casi cinco años a su hijo Derek Leonel en su lucha contra el cáncer.

TESTIMONIO PARA TODAS LAS MAMÁS

 Su testimonio también es un reconocimiento a las miles de madres que, lejos de rendirse, enfrentan hospitales, tratamientos, incertidumbre y noches de desvelo con la única esperanza de ver recuperarse a sus hijos.

"Nosotras somos quienes cargamos con gran parte de este proceso. Hay momentos en los que uno siente que ya no puede, pero siempre aparece alguien que te tiende la mano. No pierdan la fe. Siempre habrá apoyo, no solo económico, también emocional. Todo lleva un proceso, pero todo se puede", expresa.

Historias como la de Filiberta y Derek recuerdan que detrás de cada niño que enfrenta el cáncer existe una madre que libra su propia batalla en silencio: una lucha diaria sostenida por el amor, la fortaleza y la esperanza de volver a ver sonreír a sus hijos.

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