Reynosa

El fuego no pudo con Jarachina

Un voraz incendio redujo a cenizas el patrimonio de cientos de comerciantes hace 19 años. Sin apoyos, regresaron con cajas de madera y reconstruyeron el mercado que hoy sostiene a cerca de mil familias de Reynosa
  • Por: Gloria Isela Treviño
  • 08 / Febrero / 2026 -
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El fuego no pudo con Jarachina

Casi dos décadas después, el tianguis de Jarachina no solo sobrevivió al incendio. Se transformó y las familias comerciantes lo mantienen de pie.

El tianguis de Jarachina nació en 1991 sobre un predio de aproximadamente dos hectáreas. Durante años creció entre techumbres de lona, madera y lámina; estructuras improvisadas que sostenían uno de los mercados populares más grandes de Reynosa. Allí se levantaron cientos de familias.

La noche del 19 de febrero de 2007, antes de la media noche todo cambió. El fuego avanzó rápido entre los puestos. La mercancía, en su mayoría ropa de segunda, articulos para el hogar, de herramientas y puestos de comidas, alimentó las llamas. En cuestión de minutos, el patrimonio de años quedó reducido a cenizas.

"Nos quedamos sin nada, sin mercancía, endeudados, porque acabábamos de surtir y quedamos sin nada", recuerda hoy Estela Castañón, comerciante con más de 25 años en el tianguis. Vivía cerca. Uno de sus hijos le llamó para avisarle. Cuando llegó, ya no había nada que salvar.

"Nos quedamos sin nada, sin mercancía, endeudados, porque acabábamos de surtir y quedamos sin nada", recuerda hoy Estela Castañón.

"Tristeza, mucha tristeza y preocupación de que nos quedamos sin nada. Gracias a Dios no se perdieron vidas, pero nada, ni el local ni mercancía", recuerda la mujer de la tercera edad.

El siniestro, atribuido en su momento a un posible corto circuito, consumió prácticamente toda el área comercial. Javier Hernández Gómez, otro de los comerciantes fundadores, también lo recuerda con dolor.

"Ver que todo el patrimonio forjado durante años, de la noche a la mañana, en un ratito desapareció, fue muy duro, así como ver a señoras ya grandes sentaditas a lo lejos, ver como el fuego arrazaba con sus locales, fue aún más duro", compartió.

Cuenta que el incendio comenzó en una parte y luego en otra. Las llamas cerraron el paso.

"Las lumbres ya no dieron acceso a que la mayoría alcanzara a rescatar su mercancía... un 99% lo perdió todo". Él fue de los pocos que pudo salvar algo por tener salida directa a la calle. Aún conserva las marcas en su local.

"Las lumbres ya no dieron acceso a que la mayoría alcanzara a rescatar su mercancía... un 99% lo perdió todo", señaló Javier Hernández Gómez.

Pero lo que vino después fue más duro que la noche del incendio, "Como el ave fénix, resurgir entre las cenizas", dijo Javier. "Me tocó ver compañeros con cajitas de madera, las cajas de fruta, usándolas como mesitas para empezar otra vez aquí mismo, entre las cenizas".

No hubo apoyos suficientes. Estela lo recuerda con claridad."Nos dieron cuatro o cinco láminas y unos barrotes... con eso no nos íbamos a levantar", afirma. La reconstrucción vino del esfuerzo familiar. "Gracias a Dios, con la ayuda de mis hijos nos levantamos".

Tras el incendio vino también la formalización. Lo que antes era posesión, pasó a ser compra.

"Después nos vendieron y ya, gracias a Dios, hoy escrituramos", explicó Estela. "Ya nos obligaron a hacer de material, ya no quisieron madera".

El paisaje cambió. Donde antes había techos de lona y madera, hoy predominan construcciones de block y concreto. Muchos comerciantes compraron sus espacios al municipio, pagan impuestos y operan de manera más estructurada, aunque todavía existen vendedores ambulantes.

Javier estima que actualmente operan cerca de mil comerciantes, en 1991 el tianguis comenzó con un promedio de 400."Se sufrió, se batalló, pero mire... aquí estamos".

El tianguis que ardió hace el 19 de febrero de 2007,  no es el mismo. Pero sigue siendo el mismo en lo esencial: un espacio de trabajo, de economía popular y de resistencia.

Detrás de cada puesto hay una historia parecida: deudas, miedo, incertidumbre... y luego decisión. La decisión de no abandonar lo único que tenían.

LA HISTORIA

  • 19 de febrero de 2007: el fuego consumió casi toda el área comercial.
  • 99% de los comerciantes perdió su patrimonio.
  • Cientos de familias quedaron endeudadas tras surtir mercancía días antes.
  • Volvieron a vender con cajas de madera entre los restos calcinados.
  • De 400 comerciantes en 1991 pasó a cerca de mil actualmente.
  • Hoy es uno de los mercados populares más grandes de Reynosa.


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