Contra el cáncer una madre no se rinde
En el Día Mundial contra el Cáncer, Alma Poua Aguilar narra la batalla de su hijo Luis y el desafío diario de enfrentar la enfermedad con fortaleza
Día Mundial contra el Cáncer: la fortaleza de Luis y el abrazo solidario que sostiene a su familia.
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, Alma Erika Poua Aguilar alza la voz no sólo como madre, sino como testigo de una batalla que cambió su vida. Su hijo Luis, hoy de 14 años, fue diagnosticado a los 12 tras presentar fiebre persistente y debilidad. Unos estudios de sangre encendieron la alerta y, tras la canalización con un especialista, llegó el diagnóstico que ninguna familia espera escuchar.
"Es todo un reto, un desafío. Al principio es temor y desconocimiento de cómo lo vamos a enfrentar", comparte. Desde entonces, la rutina familiar se transformó. Originarios de Tampico, cada mes viajan para que Luis reciba quimioterapias intravenosas en el Hospital General Regional No. 270 del IMSS; además, diariamente toma su tratamiento vía oral. La disciplina médica, la alimentación estricta y el fortalecimiento del sistema inmunológico forman parte de un proceso que, dice Alma, exige información, acompañamiento profesional y, sobre todo, fortaleza emocional.
"Uno como mamá tiene que impulsar a su hijo. Es muy difícil mostrar una sonrisa cuando por dentro estás rota, pero si ellos nos ven fuertes, se motivan", expresa. En el camino ha aprendido que cada organismo reacciona distinto a la quimioterapia y que no hay espacio para la improvisación: actuar rápido y seguir las indicaciones médicas puede marcar la diferencia.
Hablar de cáncer infantil en una fecha conmemorativa tiene un peso distinto cuando se vive en carne propia. Alma reconoce que al inicio enfrentó culpas y cuestionamientos, pero con el tiempo entendió que es una enfermedad que llega sin avisar y cuya causa, en muchos casos, no está claramente definida. Su mensaje a otras familias es directo: "Es muy difícil, sí, pero hay que aceptarlo y actuar rápido. No están solos".
En esa sensación de vulnerabilidad, especialmente al trasladarse a otra ciudad para el tratamiento, encontraron un refugio en la fundación Iluminando Corazones, Niños con Cáncer. Ahí no sólo reciben apoyo logístico y espacios adecuados para preparar alimentos seguros para Luis, sino también contención emocional. "Hemos encontrado un abrigo. Conocer a otras mamás que viven lo mismo te hace sentir acompañada", señala, agradeciendo a empresas y ciudadanos que se suman con donativos, incluso con gestos aparentemente pequeños como recolectar tapitas que se transforman en recursos para tratamientos.
El cáncer en Tamaulipas
De acuerdo con datos de salud pública, el cáncer se mantiene entre las principales causas de mortalidad en México, y en el caso de la población infantil representa una de las primeras causas de muerte por enfermedad en niñas, niños y adolescentes.
En Tamaulipas, cada año se detectan decenas de nuevos casos de cáncer pediátrico, principalmente leucemias, linfomas y tumores del sistema nervioso central, lo que implica tratamientos prolongados y de alto costo para las familias.
En este contexto, la historia de Luis no es aislada. Es el reflejo de una realidad que atraviesa hospitales, hogares y asociaciones civiles. En el Día Mundial contra el Cáncer, su testimonio recuerda que detrás de cada estadística hay un rostro, una madre que aprende términos médicos a contrarreloj y un adolescente que, entre quimioterapias y pastillas diarias, sigue soñando con un futuro.

