Lloró el diagnóstico... ¡hoy celebra a su hija!
En este Día de las Madres, Nadia recuerda cómo la llegada de su hija con síndrome de Down transformó el miedo, la culpa y el dolor en el amor más grande de su vida
Nadia Palomares comparte cómo la llegada de Constanza transformó su vida y la convirtió en apoyo para otras madres.
Durante tres meses, Nadia Palomares permaneció encerrada en una habitación junto a su hija recién nacida. La depresión, el miedo y la culpa la consumían tras recibir el diagnóstico de síndrome de Down de Constanza, a quien llama de cariño "Coty". Hoy, 12 años después, esa misma mujer se ha convertido en apoyo y guía para madres que atraviesan procesos similares.
En el marco del Día de las Madres, Nadia representa a mujeres que han tenido que aprender a levantarse emocionalmente para sacar adelante a hijos con condiciones especiales, enfrentando no sólo terapias y diagnósticos, sino también prejuicios y falta de empatía social.
La llegada de Constanza cambió por completo su vida. Tras 18 años pensando que ya no podría volver a embarazarse, el nacimiento de su hija estuvo acompañado de incertidumbre y negación. Nadia admite que tardó en aceptar el diagnóstico y que incluso dejó pasar meses importantes para iniciar terapias.
Con el tiempo entendió que debía dejar atrás los cuestionamientos y enfocarse en acompañar a su hija.
"Yo siempre decía: ¿por qué yo?, hasta que entendí que la pregunta no era por qué... sino para qué", recordó.
Ese proceso también la transformó como persona.
"Constanza es mi mundo. Ella vino a enseñarme empatía, paciencia y amor", expresó conmovida.
A partir de entonces comenzó un camino de aprendizaje constante, donde pequeños avances como copiar su nombre, pronunciar palabras o aprender actividades cotidianas se convirtieron en grandes victorias.
Actualmente, Coty cursa sexto grado, participa en actividades deportivas y, según describe su madre, vive la vida con alegría.
Nadia considera que uno de los mayores retos sigue siendo el desconocimiento social hacia las personas con discapacidad o condiciones especiaes y hacia las madres que dedican su vida a acompañarlos.
En el marco del Día de las Madres, Nadia destaca la importancia de apoyar e impulsar la independencia de niños con condiciones especiales.
UN CAMINO DIFÍCIL
Por ello, hoy busca orientar a otras familias que apenas reciben un diagnóstico, compartiendo la experiencia que ella misma necesitó cuando no sabía por dónde empezar.
También entendió que debía preparar a su hija para ser independiente, consciente de que algún día ella no estará para cuidarla.
"No soy eterna. Nadie va a cuidar a Constanza como yo", confesó.
Aunque reconoce que el camino ha sido difícil, asegura que no cambiaría la oportunidad de ser madre de Constanza.
Con lágrimas en los ojos, afirma que una y mil veces volvería a elegir ser la mamá de Coty.
Coty, como la llama de cariño su mamá, ha enseñado a Nadia el valor de la empatía, la paciencia y la fortaleza.
