En el fraccionamiento Arecas, las aguas negras forman parte de una escena que se repite. Brotan de las alcantarillas, avanzan sobre el pavimento y terminan acumulándose en las vialidades, mientras vecinos y comerciantes enfrentan los malos olores y las molestias de un problema que, aseguran, lleva años sin resolverse.
Sobre la avenida Las Torres, a la altura de la salida del fraccionamiento, los escurrimientos se han convertido en una preocupación constante. El agua residual aparece durante el día y la noche, y su volumen aumenta, según los habitantes, cuando se incrementa el uso de las descargas sanitarias en los hogares.
El líquido pestilente recorre parte de la avenida hasta llegar al cruce con el bulevar Margarita Maza de Juárez, donde se acumula y genera condiciones insalubres para quienes viven, trabajan o transitan por el sector.
No se trata de una afectación aislada. Los residentes señalan que las fugas aparecen en distintos puntos dentro y fuera del fraccionamiento, por lo que las molestias no se limitan a una sola calle ni a una alcantarilla en particular.
¿Qué antecedentes existen sobre el problema?
La situación cuenta con antecedentes periodísticos. El 17 de septiembre de 2025, EL MAÑANA publicó información sobre las condiciones de las calles del fraccionamiento Arecas, donde ya se señalaban fugas constantes de aguas negras y daños en el pavimento.
Un año después, el 25 de septiembre de 2026, nuevamente se documentaron escurrimientos sobre la avenida Las Torres, en las inmediaciones del bulevar Margarita Maza de Juárez, donde vecinos y comerciantes denunciaron la persistencia de las descargas sanitarias. Aunque estos antecedentes permiten confirmar reportes desde hace al menos un año, los habitantes sostienen que las fallas comenzaron tiempo atrás y que las reparaciones efectuadas en diferentes ocasiones no han logrado terminar con el problema.
Para las familias, cada nuevo brote significa volver a enfrentar los olores desagradables y la presencia de aguas residuales cerca de sus viviendas, una situación que consideran incompatible con condiciones adecuadas de higiene.

Comerciantes de la zona padecen los malos olores que generan las descargas de drenaje, situación que afecta la llegada de clientes.
Impacto en la comunidad y comerciantes
Los establecimientos ubicados en las inmediaciones tampoco escapan a las consecuencias. De acuerdo con los afectados, los olores que desprenden los escurrimientos resultan molestos para quienes acuden a realizar compras o solicitar algún servicio.
Los comerciantes aseguran que esta situación dificulta sus actividades cotidianas y puede provocar que algunos clientes prefieran retirarse o evitar los negocios cercanos a los puntos donde se acumulan las aguas negras. A lo largo de la avenida, el problema se vuelve más evidente cuando aumenta el flujo de las descargas sanitarias. El líquido vuelve a extenderse sobre el pavimento y alcanza los mismos sectores donde anteriormente se han reportado afectaciones.
Reparaciones sin solución
Los vecinos reconocen que se han realizado trabajos de reparación en diferentes puntos de la zona. Sin embargo, señalan que las fugas reaparecen, por lo que consideran necesario revisar las condiciones generales de la red de drenaje sanitario.
Su petición es que las autoridades responsables determinen las causas de los escurrimientos y ejecuten trabajos que permitan resolver las fallas de fondo, en lugar de limitarse a intervenciones que, según los residentes, no han impedido nuevos brotes. Hasta ahora, la información disponible no permite establecer con precisión cuándo comenzaron las fallas ni cuántas reparaciones se han efectuado, aunque los antecedentes periodísticos muestran que la problemática ha persistido entre 2025 y 2026. Mientras esperan una solución, los habitantes de Arecas continúan enfrentando la misma escena: aguas residuales que salen de las alcantarillas, recorren las calles y dejan malos olores a su paso.



