Dan adiós a la ´jacaranda´ que floreció medio siglo
Una familia de la colonia Longoria se despidió del árbol que acompañó generaciones de recuerdos. La tala fue necesaria por seguridad, tras más de 50 años de sombra y flores lilas
El ejemplar, de aproximadamente 30 metros de altura, requería más de 10 horas de trabajo para su poda y tala debido a sus grandes dimensiones.
En medio de abrazos, anécdotas y un profundo sentimiento de nostalgia, una familia de la colonia Longoria dijo adiós a una de las jacarandas más longevas de la ciudad. El ejemplar que llegó a alcanzar hasta 30 metros de altura y contaba con más de 50 años de vida, fue retirado por representar un riesgo para la vivienda y los inmuebles aledaños.
¿Por qué se decidió retirar la jacaranda?
La imponente Jacaranda mimosifolia, sembrada hace más de medio siglo en un domicilio ubicado en la calle Ramón Corona, entre Río Mante y Río Pánuco, comenzó como tres pequeñas ramitas que la madre de familia ató con cuidado durante un ciclón para evitar que el viento las arrancara. "Estábamos chiquitas cuando mi mamá las plantó. Nunca imaginamos que crecería tanto", recordó Julia Salinas García, hija de la mujer que sembró el árbol y quien hoy, junto a sus hermanos, tomó la difícil decisión de retirarlo.
Cada primavera, la jacaranda transformaba el patio en un tapiz morado. Las flores caídas formaban un camino lila que acompañó reuniones familiares, oraciones dominicales y juegos de nietos que trepaban por sus ramas. "Cada domingo nos juntábamos a convivir bajo su sombra. Era hermoso cuando el suelo se cubría de flores", relató con voz entrecortada.
Impacto emocional en la familia tras el retiro del árbol
Con el paso del tiempo, las raíces y ramas se extendieron más allá de lo previsto. En cada ciclón o "aironazo", una rama caía, encendiendo la alerta entre la familia, sobre todo porque en el domicilio habita una persona de 89 años. "El árbol ya estaba demasiado ancho, afectaba a vecinos y representaba un peligro. Por la salud y seguridad de mi familia decidimos cortarlo", explicó.
El retiro no fue sencillo. Personal especializado tardó más de 10 horas en concluir las labores de poda y tala debido a las dimensiones del ejemplar.
Recomendaciones para el cuidado de árboles urbanos
Especialistas consultados señalaron que, al plantar árboles, es indispensable considerar la especie y su desarrollo futuro. La norma recomienda sembrarlos al menos a dos metros de distancia de bardas o construcciones, aunque esto puede variar según el tamaño que alcance el follaje y el diámetro del tronco. Explicaron que la cobertura del follaje suele corresponder al alcance del sistema radicular, "Si volteas el árbol, la raíz es el reflejo del follaje", detallaron. Por ello, antes de que un árbol cause afectaciones a predios vecinos, es importante evaluar si procede una poda lateral, cuando el daño no supera dos terceras partes del follaje, o, en casos mayores, la tala definitiva.
En el caso de la jacaranda, se trata de una especie introducida que puede alcanzar grandes dimensiones si no recibe mantenimiento adecuado. Los expertos recomiendan podas periódicas para controlar su crecimiento y evitar riesgos estructurales. Julia Salinas aprovechó para enviar un mensaje a la ciudadanía: "No planten árboles pegados a la barda del vecino. Busquen un lugar apropiado y, si ven que está creciendo mucho, poden a tiempo por el bien de su familia y de los demás".
Hoy, en la colonia Longoria queda un espacio vacío donde antes florecía un árbol majestuoso. Pero también permanece la memoria de una jacaranda que creció junto con la familia y que, durante medio siglo, pintó de lila una historia de vida en Reynosa.

Entre flores lilas y recuerdos, familia de la Longoria se despide de histórica jacaranda en Reynosa.
