Hay ausencias que ni los años consiguen borrar. Se llevan flores, se limpian las tumbas y se pronuncian nombres que siguen vivos en la memoria. Este 2 de noviembre, los panteones vuelven a convertirse en lugares de encuentro entre quienes permanecen y aquellos que partieron, en una jornada donde la nostalgia se mezcla con la música, las oraciones y los recuerdos.
Desde los días previos, los caminos entre las sepulturas comenzaron a recibir visitantes. Algunos llegaron acompañados de sus hijos; otros llevaron arreglos florales, herramientas de limpieza y objetos para adornar las tumbas. Entre mausoleos y cruces, las familias se preparan para dedicar unas horas a quienes ya no pueden abrazar, pero siguen ocupando un lugar especial en sus vidas.
El 2 de noviembre, los panteones de Reynosa se llenan de visitantes que rinden homenaje a sus seres queridos.
La celebración también tiene otro rostro: el de quienes trabajan mientras otros recuerdan. Floristas, músicos, vendedores de alimentos y personas dedicadas a limpiar sepulturas esperan que este lunes, considerado el día principal de la conmemoración, aumente la afluencia de visitantes y, con ella, la posibilidad de obtener ingresos.
100 a 150 pesos
Costo aproximado por la limpieza de una sepultura, según Naidelin Flores.
2 servicios
Trabajos que consiguió realizar durante una de las jornadas previas.
2 de noviembre
Fecha central de la celebración y de mayor afluencia esperada.
Actividad comercial
Limpieza de tumbas, arreglos florales, alimentos y otros servicios alrededor de los cementerios.
Los trabajadores del cementerio, como Naidelin Flores, ofrecen servicios de limpieza en esta fecha especial.
Naidelin Flores es una de las personas que ofrecen servicios de limpieza en los cementerios de Reynosa. Su labor consiste en arreglar las sepulturas de quienes descansan allí, una tarea que adquiere especial importancia durante estas fechas, cuando las familias buscan encontrar en mejores condiciones los lugares donde reposan sus seres queridos. Sin embargo, el movimiento previo a la celebración ha sido moderado.
Naidelin relató que un día antes apenas había conseguido realizar dos trabajos, por lo que mantiene la esperanza de que la llegada de más visitantes represente una mejor jornada. "Hoy es el mero día, más que nada nosotros les limpiamos, más o menos cobramos 100, 150 pesos, es barato", comentó al hablar de los servicios que ofrece. Para quienes realizan estas labores, cada tumba representa una oportunidad de trabajo, pero también una responsabilidad frente a las familias que llegan para rendir homenaje a sus difuntos.
Afuera de los cementerios, la actividad adquiere otro ritmo. Los puestos de flores ofrecen arreglos de distintos colores, mientras los vendedores de comida y antojitos esperan a las familias que recorren los alrededores. Hay tacos, aguas frescas, churros, dulces y pan. También están los músicos, cuya presencia forma parte de una tradición en la que las melodías acompañan el recuerdo de quienes ya no están.
Familias llevan alimentos y objetos que evocan la vida de sus difuntos; otras simplemente permanecen unos momentos frente a una lápida. Los niños acompañan a sus padres y abuelos por los pasillos, en una costumbre que pasa de una generación a otra y mantiene vigente la celebración.

Familias visitaron este domingo los panteones locales.
La celebración del Día de Muertos también impulsa la economía local con la venta de flores y alimentos.
En medio de la actividad, el Día de Muertos conserva su significado más profundo: regresar al lugar donde descansan los seres queridos para recordar que su ausencia no ha borrado los vínculos familiares.
Para los comerciantes y trabajadores que dependen de estas fechas, el 2 de noviembre representa una oportunidad de mejorar sus ingresos después de jornadas de poca actividad. Los servicios de limpieza, la venta de flores y los alimentos forman parte de una economía temporal que cobra movimiento alrededor de los cementerios. Pero el dinero no es lo único que circula entre las tumbas. También están las historias familiares, los recuerdos compartidos y las emociones de quienes regresan año tras año para mantener viva una tradición profundamente arraigada. Mientras Naidelin espera conseguir más trabajos y los floristas aguardan a nuevos compradores, las familias se disponen a pasar unas horas junto a las sepulturas. Porque en los panteones de Reynosa, este Día de Muertos, unos llegan para recordar a quienes se fueron y otros trabajan para sostener a quienes siguen aquí.



