Después de tratamientos, viajes constantes entre Reynosa y Ciudad Victoria, estudios médicos y el temor que acompañó a su familia desde que recibió el diagnóstico, Tadeo Alfaro Castillejos, hoy de 10 años, superó el cáncer y continúa con su vida como cualquier niño de su edad.
La historia de Tadeo comenzó en noviembre de 2018, cuando apenas tenía dos años: su madre, Consuelo Alfaro Castillejos, notó que el testículo derecho de su hijo estaba inflamado y en un principio pensó que podía tratarse de una acumulación de líquido, por lo que acudieron al médico inmediatamente.
Tras recibir tratamiento durante una semana y no presentar mejoría, el pequeño fue sometido a estudios y una radiografía permitió detectar una masa y posteriormente se realizó una cirugía para obtener una muestra que fue enviada a estudios patológicos.
El diagnóstico confirmó cáncer testicular y debido a que en ese momento el hospital donde fue atendido inicialmente no contaba con oncólogo pediatra, Tadeo fue referido al Hospital Infantil en Ciudad Victoria.
"Fue un momento muy agobiante, muy estresante, la verdad fue algo como ¿cómo lo podría describir? como una película de terror, se asusta uno demasiado, la verdad sí causa miedo, prácticamente en automático piensa en la muerte, esa es la palabra", dijo Consuelo Alfaro Castillejos.

¿Cómo fue el tratamiento de Tadeo?
A partir de entonces comenzó un largo proceso para la familia, ya que durante aproximadamente un año recibió tratamiento, incluyendo quimioterapias, viajaban constantemente desde Reynosa hasta Ciudad Victoria para acompañar a su hijo.
"Prácticamente viví en Ciudad Victoria", recordó su madre, quien destacó que durante ese periodo también recibió apoyo para los traslados, lo que le permitió acudir junto con su hija a las consultas y tratamientos.
Conforme avanzó el proceso médico, las consultas comenzaron a espaciarse, ya que primero acudían cada tres meses, posteriormente cada seis meses y después una vez al año, manteniendo los estudios de control para verificar la evolución de Tadeo.
El momento más esperado llegó en junio de 2025, cuando después de años de seguimiento médico recibió el alta definitiva y tuvo la oportunidad de tocar la campana que simboliza el término de su tratamiento contra el cáncer.
Para Consuelo Alfaro Castillejos, aquel momento representó un enorme alivio después de años de preocupación y acompañamiento.
"Un gran alivio, prueba superada es gracias a Dios, más que nada es agradecerle a Dios", expresó. Actualmente, Tadeo tiene 10 años, cursa quinto grado de primaria y lleva una vida como la de cualquier otro niño.
¿Cuál es el mensaje de la familia de Tadeo?
En el marco de Septiembre Dorado, mes dedicado a la concientización sobre el cáncer infantil, la historia de Tadeo representa para su familia un llamado a madres y padres para mantenerse atentos a la salud de sus hijos y acudir a revisiones médicas periódicas.
"Yo pienso que eso es lo más es lo primordial, la prevención es eso porque fue lo que a mí me ayudó, prácticamente, porque fue a tiempo, no se puede perder tiempo con esa enfermedad, no espera, hay que estar al pendiente de los niños, llevarlos al médico para que los revisen periódicamente para que sea una forma de prevención", finalizó.
Hoy, mientras continúa con sus estudios y disfruta de su infancia, Tadeo es para su familia el ejemplo de que detrás de un diagnóstico difícil también puede existir una historia de esperanza y recuperación.

En el marco de Septiembre Dorado, la historia de Tadeo representa para su familia un llamado a madres y padres para mantenerse atentos a la salud de sus hijos.
Apoyo de la comunidad
Hace un año Tadeo tocó la campana. Durante todo este tiempo la Asociación Voluntad Contra el Cáncer Reynosa-Río Bravo, ofreció todo el apoyo a Tadeo con despensas, suplementos, ropa, zapatos y juguetes.
Julia García, presidenta de la agrupación aún sigue en contacto con la familia, ya que cuando un niño llega a la agrupación se le apoya durante todo el tiempo de su tratamiento, al tocar la campana y posteriormente.
Tenía dos años cuando le detectaron rabdomiosarcoma embrionario testicular. Un año duró su tratamiento. Cada año seguimiento médico.



