Reynosa

Una tradición que cumple más de 60 años

La familia Leija mantiene viva la costumbre de acostar y levantar al Niño Dios como una práctica heredada de generación en generación
  • Por: Nubia Rivera Juárez
  • 03 / Febrero / 2026 -
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Una tradición que cumple más de 60 años

La familia Leija mantiene viva tradición de levantar al Niño Dios con más de 61 años de historia en Reynosa.

Desde hace más de 60 años, la familia Leija de Reynosa, conserva de manera ininterrumpida la tradición católica de colocar el nacimiento, acostar y levantar al Niño Dios, una práctica de fe que se realiza cada año en el marco de las posadas y culmina el 2 de febrero, Día de la Candelaria, como un acto de devoción, agradecimiento y continuidad de las enseñanzas heredadas por generaciones.

La tradición se lleva a cabo en un domicilio particular, donde diariamente se reza el Rosario y se recibe a decenas de personas que participan como padrinos y madrinas. 

Fernando Leija Verdín y María Isabel Leija, integrantes de la familia anfitriona, comentan que el Niño Dios llegó al hogar hace más de seis décadas, luego de que un sacerdote de origen español obsequiara la imagen a su madre, quien inició la costumbre de colocar el nacimiento y organizar las posadas.

Cada 16 de diciembre inicia el ciclo de celebración con la primera posada y hasta el 2 de febrero, fecha en la que se realiza el levantamiento, en referencia a la presentación de Jesús en el templo, 40 días después de su nacimiento, conforme a la tradición bíblica.

Fernando Leija, explica que esta práctica no solo representa una costumbre cultural, sino un testimonio de fe que ha permitido a la familia mantenerse unida a lo largo del tiempo, incluso después de la pérdida de seres queridos y durante etapas difíciles como la pandemia. 

ES UN RETO CULTURAL

Destacó que mantener esta tradición en la frontera representa un reto adicional, debido a la influencia cultural del país vecino, donde prácticas como el nacimiento y la devoción al Niño Dios no son comunes, pero consideran que preservar estas celebraciones es una forma de reafirmar la identidad, la fe católica y los valores transmitidos por sus antepasados.

"En México le dicen tradición, pero se quedó corta la palabra, porque estamos en el país vecino aquí enfrente y acuérdate que en Estados Unidos, cruzando el río, ya no hay nacimiento, ni hay niño Dios, hay Santa Claus como el día de los difuntos, allá es Halloween, nosotros tenemos Día de muertos, entonces es una lucha, pero el mejor testimonio que podemos dar son los resultados, la fe es más importante que tenemos, somos de origen católico y seguimos, haz de cuenta que es un recordatorio de los buenas costumbres, las buenas enseñanzas que nos dio nuestra madre", dijo.

Señaló que existen numerosos testimonios de personas que han acudido, que atribuyen favores recibidos a la intercesión del Niño Dios, entre ellos casos de salud, nacimientos y todos regresan para agradecer y ser padrinos o madrinas.

Las madrinas aportan los ropones, mientras que los padrinos colaboran con la organización de las posadas, piñatas y alimentos, de acuerdo con sus posibilidades. 


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