Reynosa

Después de los 60, sin trabajo

Solo 10% de vacantes en Reynosa se abren a adultos mayores y personas con discapacidad, según datos del INEGI y el Servicio Nacional del Empleo
  • Por: Gloria Isela Treviño
  • 14 / Febrero / 2026 -
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Después de los 60, sin trabajo

Los problemas de salud reducen opciones de trabajo y cuando mucho, laboran como empacadores en comercios.

A sus 62 años, Tomás Martínez Barajas sabe que buscar empleo se ha convertido en una carrera cuesta arriba. La edad y los problemas de salud han reducido sus opciones a trabajos informales y físicamente demandantes. "Es complicado, lo único que uno puede agarrar es de velador, de descarga, pero uno ya no está en edad para hacer ese trabajo, la alta presión no me deja, necesitamos que sepan que aún somos útiles", relata. 

Actualmente realiza labores eventuales como lavador de autos en la calle, sin acceso a seguridad social ni ingresos estables.

Su historia forma parte de un contexto demográfico que comienza a presionar al mercado laboral local. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con base en los resultados del Censo de Población y Vivienda 2020, en Reynosa la población de 60 a 64 años representa alrededor del 2.9 por ciento del total de habitantes del municipio, lo que equivale a poco más de 20 mil personas dentro de una población que supera los 700 mil residentes. Se trata de un segmento que, en muchos casos, aún requiere ingresos para subsistir, pero enfrenta barreras estructurales para acceder a empleo formal.

Es complicado, lo único que uno puede agarrar es de velador, de descarga, pero uno ya no está en edad para hacer ese trabajo". Tomás Martínez Barajas

Datos del Servicio Nacional del Empleo (SNE) en Reynosa indican que apenas el 10 por ciento de las empresas que ofertan vacantes solicitan perfiles de adultos mayores o personas con discapacidad. Felipe Rodríguez, director de la oficina local, explicó que la dependencia actúa únicamente como intermediaria entre empleadores y buscadores de trabajo. "La apertura es para todo perfil de población, pero depende de las empresas. Nosotros nada más somos vinculadores, un filtro en base a los requisitos que nos establecen", precisó.

El funcionario reconoció que existen limitantes en algunos sectores industriales debido a la naturaleza del trabajo o a la falta de infraestructura adaptada. "Hay empresas cuyos métodos de producción son pesados o no cuentan con condiciones físicas para contratar personas con discapacidad o adultos mayores. Depende del tipo de trabajo y también de las circunstancias económicas", explicó.

Después de los 60, sin trabajo

INCENTIVOS FISCALES A EMPLEADORES

 Para intentar revertir esta tendencia, el SNE mantiene reuniones con gerentes de Recursos Humanos en Reynosa y Miguel Alemán, a fin de promover los incentivos fiscales federales y estatales dirigidos a quienes contraten a estos grupos. "Estamos tratando de motivar a las empresas para que aprovechen los beneficios fiscales y cambien su paradigma de contratación", señaló Rodríguez.

 Pese a estos esfuerzos, la cifra evidencia que la inclusión laboral sigue siendo marginal. En una ciudad donde al menos 20 mil personas se ubican en el rango de 60 a 64 años, el desafío no solo es económico, sino social, generar condiciones reales para que adultos mayores y personas con discapacidad puedan acceder a empleos formales con estabilidad, prestaciones y trato digno.

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