Reynosa

Cuando la ciudad se volvió destino

Desde la Ley Seca en Estados Unidos hasta el turismo médico actual, Reynosa ha reinventado uno de sus sectores más emblemáticos, luego de la Zona Rosa
  • Por: Ana de León
  • 15 / Marzo / 2026 -
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Cuando la ciudad  se volvió destino

El Puente Internacional Reynosa–Hidalgo,inaugurado en 1926, marcó un antes y un después en el desarrollo turístico de la ciudad.

En la historia de Reynosa hay calles que guardan memoria.

Avenidas donde alguna vez sonaron trompetas, guitarras eléctricas y risas que cruzaban la madrugada. Lugares donde el turismo, la música y la frontera tejieron durante décadas una de las zonas más emblemáticas de la ciudad: la llamada Zona Dorada.

Hoy ese sector es reconocido por sus hoteles, hospitales y restaurantes, pero su origen se remonta a una época en la que Reynosa comenzaba a descubrir su vocación turística.

Según explica el antropólogo, cronista municipal y jefe del archivo histórico de Reynosa, Martín Salinas Rivera, todo comenzó en los años veinte, cuando un fenómeno inesperado convirtió a las ciudades fronterizas mexicanas en destino de visitantes estadounidenses.

La causa fue la Ley Seca.

¿Cómo surgió la Zona Dorada en Reynosa?

En la década de 1920, la prohibición del alcohol en Estados Unidos transformó la vida de ciudades mexicanas cercanas a la frontera.

Reynosa no fue la excepción.

Cantinas, bares, restaurantes y centros de espectáculo comenzaron a surgir para recibir a visitantes provenientes del sur de Texas que cruzaban el río Bravo en busca de diversión, música y libertad.

Un momento clave llegó en 1926, con la inauguración del Puente Internacional Reynosa–Hidalgo, que facilitó el flujo constante de turistas.

Con el puente llegaron también músicos, orquestas, meseros, empresarios y una nueva vida nocturna que empezó a definir el carácter festivo de la ciudad.

Durante las décadas de 1930 y 1940 ese movimiento se consolidó en lo que entonces se conocía como la zona rosa de Reynosa.

El corredor se extendía cerca del centro histórico, en calles conectadas con la plaza principal.

Contrario a la imagen que podría imaginarse hoy, no era solamente un lugar de fiesta.

Era un espacio familiar donde la gente acudía a cenar, escuchar música en vivo o presenciar espectáculos.

Las orquestas llegaban desde Estados Unidos, las pistas de baile se llenaban y la actividad nocturna generaba una importante derrama económica.

La ciudad crecía al ritmo de la música.

Impacto del turismo en la economía de Reynosa

Entre las décadas de 1950 y 1970 el ambiente nocturno evolucionó.

Las nuevas generaciones comenzaron a bailar rock and roll, mientras los salones de baile se multiplicaban.

Reynosa se convirtió en una parada habitual para agrupaciones que recorrían la frontera.

Más tarde apareció una nueva tendencia que cambiaría la forma de divertirse: las discotecas.

Inspiradas en modelos europeos, comenzaron a sustituir a las orquestas con sistemas de sonido y discos importados.

La música seguía siendo el alma de la ciudad, pero ahora giraba en tornamesas.

Evolución del entretenimiento en la Zona Dorada

A finales de los años setenta Reynosa experimentó un cambio urbano.

La ciudad crecía, nuevas vialidades se abrían y el centro nocturno comenzó a desplazarse hacia otro sector.

Entre las avenidas Emilio Portes Gil y Ortiz Rubio comenzó a surgir un nuevo corredor comercial.

La construcción del puente elevado cercano a Portes Gil en 1971 incrementó el valor de la zona y facilitó el acceso hacia el puente internacional.

Ahí comenzaron a instalarse hoteles, restaurantes, bares y discotecas.

Con el tiempo, ese sector recibiría un nombre que evocaba prosperidad: la Zona Dorada.

Con el paso de las décadas la zona siguió transformándose.

Hoteles como el Holiday Inn Reynosa Zona Dorada comenzaron a atraer viajeros de negocios y visitantes internacionales.

Al mismo tiempo surgió un importante corredor médico.

Hospitales, clínicas y consultorios especializados impulsaron un nuevo fenómeno: el turismo de salud.

Instituciones como el Hospital Santander y diversos centros médicos consolidaron la reputación del sector como un punto clave para servicios médicos.

La Zona Dorada ya no vivía únicamente de la música o la fiesta.

Ahora también lo hacía de la medicina, la gastronomía y el hospedaje.

En la primera década de los años 2000 la dinámica volvió a transformarse.

La inseguridad que afectó a la ciudad provocó el cierre de muchos centros nocturnos que habían marcado una época.

El turismo de entretenimiento disminuyó, especialmente el proveniente de Estados Unidos.

Muchos de aquellos lugares que alguna vez hicieron vibrar la madrugada desaparecieron o cambiaron de giro.

La ciudad volvió a reinventarse.

Actualmente la Zona Dorada mantiene su papel como uno de los polos económicos más importantes de Reynosa.

Pero su identidad ha cambiado.

Hoy predominan:

Hoteles ejecutivos

MEMORIA VIVA DE REYNOSA

Aunque varios centros nocturnos desaparecieron con el paso del tiempo, la zona mantiene actividad hotelera, restaurantera y médica.

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