BUENOS AIRES, Argentina.- En plena escalada diplomática con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, el Gobierno de Javier Milei dispuso una nueva compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas bajo "secreto militar", al tiempo que recibió una pésima noticia desde Washington, pues el Gobierno de Donald Trump propuso disolver el comité de la ONU en el que la Argentina sostiene su reclamo por las Malvinas.
La medida sobre el secreto militar quedó oficializada este lunes en el Boletín Oficial, mediante el Decreto 1205/2026, firmado por el presidente Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti. La norma no precisa qué material se adquirirá, cuál será su costo ni qué fuerza lo recibirá.
Detalles confirmados
Según el decreto, la clasificación alcanza "a las operaciones contractuales necesarias para concretar las adquisiciones identificadas en un expediente del Ministerio de Defensa". Además, en los considerandos del decreto, el Gobierno fundamentó la decisión en las leyes de Defensa Nacional y de Reestructuración de las Fuerzas Armadas, además del Decreto 9390/63. Según argumentó el Poder Ejecutivo, las características del material que se busca adquirir requieren que la información sea conocida únicamente por personas autorizadas, ya que su divulgación "podría comprometer la seguridad nacional y los medios de defensa de la Nación". Un tácito mensaje a Londres.
En tanto, según una resolución publicada por Naciones Unidas, la administración Trump "solicitó la finalización del mandato" del Comité Especial de Descolonización: Es que "dejó de cumplir su propósito original", evaluó la representante estadounidense, según lo reproduce en Buenos Aires el diario La Nación.
Acciones de la autoridad
"Mientras el gobierno de Milei avanza en su estrategia en distintos frentes por el reclamo sobre las Malvinas y para frenar la explotación petrolera en las islas, Estados Unidos, principal aliado internacional de la Casa Rosada, propuso disolver el Comité Especial de Descolonización de la ONU, que cada año, desde la resolución 20 de 1965, insta a la Argentina y al Reino Unido a sentarse a negociar para encontrar una solución a la disputa por la soberanía del archipiélago", escribió el periódico.
De acuerdo a una resolución publicada el jueves pasado por el organismo multilateral con sede en Nueva York, la representación norteamericana "solicitó la finalización del mandato de dicha comisión y calificó algunas de sus actividades como un despilfarro de recursos". "Al inicio de la reunión, la representante de Estados Unidos también afirmó que el Comité Especial de Descolonización 'dejó de cumplir su propósito original'. Si bien más de 80 antiguas colonias se han incorporado a la ONU como Estados miembros, dicho Comité 'opera como si nada hubiera cambiado', revisando los mismos textos cada año, señaló.
El Comité Especial de Descolonización de la ONU, también llamado C-24, es un órgano subsidiario de la Asamblea General de las Naciones Unidas creado en 1961 para supervisar e impulsar el fin del colonialismo. En ese foro, la Argentina presenta cada año su reclamo a Gran Bretaña para retomar las negociaciones.
Impacto en la comunidad
El Reino Unido administra 10 de los 17 territorios no autónomos —entre ellos las Malvinas— que los 29 Estados miembros del C-24 tratan en sus encuentros. En junio pasado, durante la reunión anual del Comité Especial de Descolonización de la ONU, el canciller argentino, Pablo Quirno, denunció la "militarización" y "explotación unilateral de los recursos naturales" de las Malvinas por parte del Reino Unido, y renovó el llamado a las autoridades británicas para retomar el diálogo directo por la soberanía de las islas.
La propuesta de Estados Unidos, que solo podría ser adoptada por la Asamblea General, se produce en un momento de máxima tensión entre la Argentina y el Reino Unido luego de la presentación del Gobierno ante el Tribunal del Mar de Hamburgo de una solicitud formal de medidas para intentar detener el avance de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en las Malvinas, y la dura respuesta británica, que incluyó el aval explícito a las tareas de esas mismas empresas.
Pero, asimismo, compañías de origen estadounidense hicieron llegar su preocupación al Gobierno de Milei por los alcances de la Ley de Soberanía que envió al Congreso, que incluye una serie de sanciones para las empresas que brinden algún tipo de prestación vinculada a la explotación petrolera en las aguas que rodean las islas. Plantearon sus inquietudes por la laxitud de la redacción de los artículos que establecen las acciones factibles de sanción y que la norma sea más restrictiva al momento de definir qué empresas podrían ser punibles.
En su última presentación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei hizo una encendida defensa del reclamo argentino por la soberanía sobre las Malvinas, con duras críticas a la ONU, organismo al que acusó de "inútil" y de haber decidido "mirar hacia otro lado con la causa" de las islas, y llamó "una vez más al Reino Unido a dialogar para encontrar una solución pacífica" y debatir sobre la explotación de los recursos naturales en la zona en disputa.
Tiempo atrás, Trump insinuó que podría cambiar el enfoque de Estados Unidos sobre las Islas Malvinas, algo que alentó al gobierno de Milei a reencender sus reclamos. Una bandera agitada por los futbolistas del seleccionado argentino durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, tras eliminar a la formación inglesa de esa copa, con la leyenda "Las Malvinas son argentinas", disparó fuertes controversias y desató sanciones a varios compañeros de Lionel Messi por parte de la FIFA. También reverdeció los reclamos políticos de Buenos Aires.



