Trump ordena ataque a isla estratégica de Irán
Washington busca frenar el bloqueo del estrecho de Ormuz
Tanques petroleros en la isla de Jarg en Irán en 2017.
WASHINGTON.- Estados Unidos intensificó la ofensiva contra Irán tras bombardear objetivos militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera del país y punto por donde pasa cerca del 90% de las exportaciones de crudo iraní. El ataque fue anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump y representa una nueva escalada en la guerra en Medio Oriente, luego de las acciones de Teherán para bloquear el estratégico estrecho de Ormuz.
La operación buscó debilitar la capacidad militar iraní en la isla sin dañar su infraestructura petrolera. Según Washington, los bombardeos destruyeron instalaciones de almacenamiento de minas navales, búnkeres de misiles y otros objetivos militares utilizados para controlar el tránsito marítimo en la zona. El mandatario aseguró que las instalaciones energéticas no fueron alcanzadas "por razones de decencia", aunque advirtió que podrían convertirse en objetivos si Irán continúa interfiriendo con la navegación.
El objetivo de la Casa Blanca es restablecer el tráfico por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo global. Trump a la fuerza
Tras el ataque, la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con responder con fuerza y aseguró que los intereses estadounidenses en el Golfo podrían ser destruidos si las tropas de Washington no abandonan la región. La tensión se reflejó también en Irak, donde un misil impactó en un helipuerto dentro del complejo de la embajada de Estados Unidos en Bagdad, lo que llevó a las autoridades estadounidenses a pedir a sus ciudadanos abandonar el país de inmediato.
La ofensiva y las amenazas de cerrar el estrecho de Ormuz han generado preocupación en los mercados energéticos internacionales. Desde el inicio de la guerra, el precio del petróleo se ha disparado cerca de 40%, mientras miles de buques petroleros permanecen a la espera de condiciones seguras para cruzar el paso marítimo, clave para el suministro mundial de crudo.
