Trump busca la salida sin perder imagen de victoria
A la Casa Blanca le urge un acuerdo que ponga fin a la guerra con Irán
El presidente de EE UU, Donald Trump, en el ´Air Force One´ a su llegada a la base militar Andrews en Maryland.
WASHINGTON, D.C.- Después de amenazar con atacar las centrales eléctricas de Irán si no reabría el estrecho de Ormuz, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un giro hacia la diplomacia, extendiendo su ultimátum cinco días y abriendo contactos preliminares con un intermediario iraní. A pesar de este cambio, el paso marítimo estratégico sigue prácticamente cerrado, manteniendo la presión sobre el transporte petrolero internacional y los mercados globales.
Expertos como el general retirado Jim Mattis advierten que la situación sigue siendo extremadamente compleja. Con más de 2.500 marines estadounidenses en camino al Golfo y ninguna de las partes capaz de mover al otro de su posición, el conflicto podría estancarse o escalar, según señaló Mattis en el congreso CERAWeek en Houston. Por ahora, los contactos de Trump parecen limitados a intercambios de mensajes a través de mediadores, sin claridad sobre su efectividad.
Varios países, incluidos Pakistán, Turquía y Egipto, intentan acercar posiciones entre Washington y Teherán. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, ofreció a su país como sede para conversaciones significativas y concluyentes, mientras que enviados estadounidenses, como Jared Kushner y Steve Witkoff, mantienen contacto con la figura iraní desconocida que actúa como intermediario, identificada por algunos medios como el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Bager Qalibaf, algo que él mismo ha negado.
La guerra también genera costos políticos y económicos para Estados Unidos. El Pentágono solicitó al Congreso un presupuesto adicional de 200.000 millones de dólares, y la inestabilidad mantiene altos los precios de la gasolina y nerviosos a los mercados. Además, la presión de aliados en el Golfo y la preocupación por la infraestructura iraní dañada aumentan la complejidad de una posible salida, ya que cualquier retirada debe presentarse como una victoria para Trump.
A pesar de los intentos de negociación, Irán mantiene una posición firme, consciente de su ventaja estratégica al controlar el estrecho de Ormuz. Analistas como Trita Parsi advierten que ambas partes deben construir una narrativa que permita dar por finalizada la guerra sin humillar al adversario. Por ahora, la alternativa de alcanzar un acuerdo depende de concesiones mutuas y de que Trump logre equilibrar la presión internacional, los costos militares y la opinión interna estadounidense.
