Washington va contra quien ayude a Teherán
Impuso medidas contra personas y empresas vinculadas al programa de misiles iraní
Misiles iraníes expuestos en una plaza de Teherán.
El gobierno de Donald Trump impuso una nueva ronda de sanciones contra personas y empresas acusadas de facilitar el programa de misiles, la producción de drones y la venta ilícita de petróleo vinculada a Irán. Las medidas afectan a 30 individuos, compañías y embarcaciones señaladas por participar en redes de contrabando y apoyo a capacidades militares iraníes, en un esfuerzo por aumentar la presión económica sobre Teherán antes de las próximas conversaciones diplomáticas.
Las sanciones fueron anunciadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, que incluyó en la lista a buques considerados parte de la llamada "flota en la sombra", utilizada para el transporte clandestino de petróleo. También se apuntó a fabricantes de drones, entre ellos Qods Aviation Industries, señalada por suministrar tecnología militar a distintas ramas del ejército iraní y a compradores en África y América Latina, según el comunicado oficial.
El endurecimiento de las restricciones se produce en un contexto de negociaciones entre Washington y Teherán, con mediación de Omán, que prevén una nueva ronda de contactos en Ginebra. Funcionarios estadounidenses, incluido el enviado especial Steve Witkoff, buscan un acuerdo que limite el programa nuclear iraní, mientras la administración de Trump mantiene la amenaza de medidas adicionales o incluso acciones militares si no se alcanzan avances significativos.
Por su parte, Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y ha rechazado las acusaciones de desarrollo de armas atómicas. El gobierno iraní argumenta que las sanciones dificultan su economía y no contribuyen a la estabilidad regional, aunque Washington insiste en que la presión busca frenar actividades consideradas desestabilizadoras y reducir el apoyo a grupos armados.
Las nuevas sanciones tienen un impacto principalmente simbólico, ya que muchas de las entidades señaladas no poseen activos en Estados Unidos. Sin embargo, refuerzan la estrategia de presión del gobierno estadounidense en vísperas de las negociaciones, dejando abierta la posibilidad de un acuerdo o de una escalada en las tensiones. La comunidad internacional observa con atención el desenlace de las conversaciones, que podrían definir el rumbo de la política nuclear y de seguridad en la región.
