Supremo Tribunal Federal ordena compensación a comunidades indígenas
Impacto de Belo Monte en comunidades indígenas y ecosistemas
SAO PAULO
La planta hidroeléctrica de Belo Monte en la Amazonía brasileña, una de las más grandes del mundo, fue diseñada para canalizar el agua del río Xingu a fin de evitar la necesidad de grandes embalses, que podrían inundar las áreas circundantes.
Después de años de batallas legales, las autoridades aprobaron el proyecto, ubicado en la parte suroeste del estado de Pará, con la condición de no amenazar los ecosistemas y las comunidades de pueblos indígenas a lo largo de tramos del río.
¿Qué determinó el Supremo Tribunal Federal sobre Belo Monte?
Una década después que comenzaran las operaciones en 2016, los tribunales brasileños han determinado que Belo Monte no cumplió con ese requisito y que sus impactos ambientales y sociales fueron mucho mayores de lo previsto.
"Sólo confirmaron lo que ya sabíamos", dijo Ana Laíde Barbosa, miembro del Movimento Xingu Vivo, un grupo de defensa que ha estado luchando contra el proyecto de Belo Monte desde 2008.
El entendimiento de los tribunales, afirmó, no ocurrió por casualidad: "Hubo investigación, experiencia. Hubo ascendencia y conocimiento heredado".
Los reveses legales plantean preguntas más amplias sobre la dependencia de Brasil de la energía hidroeléctrica, con varias represas que suministran la mayor parte de la electricidad del país. Belo Monte, la segunda más grande, fue planeada originalmente durante la dictadura militar en la década de 1970, pero no se impulsó hasta décadas después por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2010, durante su segundo mandato. Hoy en día, suministra alrededor del 10% de la electricidad de Brasil.
Acciones de Norte Energia ante la falta de agua potable
En diciembre, el Supremo Tribunal Federal ordenó al gobierno brasileño pagar 19 millones de reales (3,6 millones de dólares) en compensación a las comunidades indígenas afectadas por la represa.
Por separado, un tribunal local ordenó a Norte Energia, la empresa que construyó y opera Belo Monte, suministrar agua potable a las comunidades cuyas fuentes naturales se secaron, dejándolas dependientes del agua embotellada.
Impacto de Belo Monte en comunidades indígenas y ecosistemas
En el fallo más trascendental, un juez federal ordenó a Norte Energia reevaluar cuánta agua desvía del río Xingu para hacer funcionar sus turbinas, una medida que la empresa advierte podría reducir la producción de energía.
Norte Energia señaló que el fallo que ordena una revisión de la gestión del agua no tendrá un efecto inmediato, y que cualquier cambio podría ocurrir sólo luego que se agoten todas las apelaciones. También afirmó que su modelo actual equilibra las preocupaciones ambientales con la seguridad energética y los costos para los consumidores. La empresa ha comenzado a suministrar agua a las familias en la región del Xingu, entregando garrafones de 20 litros cada 15 días, según líderes locales, aunque no todos los hogares han sido registrados.
