Juez cuestiona trato a Cole Tomas Allen
Cole Allen enfrenta cargos por intento de asesinato a Trump
Un juez federal en Washington, D.C., cuestionó el trato recibido por Cole Tomas Allen, el hombre acusado de intentar irrumpir en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca con la presunta intención de asesinar al presidente Donald Trump. Durante una audiencia, el magistrado Zia Faruqui exigió explicaciones sobre por qué el acusado fue colocado bajo estrictas medidas de vigilancia por riesgo de suicidio tras su arresto.
¿Qué declaró el juez sobre el trato a Cole Allen?
Allen fue inicialmente confinado en condiciones restrictivas, incluyendo una habitación acolchada con iluminación constante, revisiones corporales frecuentes y el uso de sujeciones fuera de su celda. Sus abogados denunciaron que estas medidas eran innecesarias, argumentando que no presentaba indicios de conducta suicida. Aunque las autoridades penitenciarias retiraron ese estatus el fin de semana, el juez consideró que las condiciones previas podrían haber sido excesivas y potencialmente violatorias de sus derechos.
Detalles sobre las condiciones de reclusión de Cole Allen
El magistrado Faruqui expresó preocupación por un posible trato desigual, señalando que la cárcel suele albergar a personas acusadas o condenadas por delitos graves sin someterlas a aislamiento extremo. "Podría volver loca a una persona estar en esa situación", advirtió, al poner en duda la justificación de las medidas aplicadas al acusado.
Por su parte, autoridades del sistema penitenciario defendieron la decisión inicial, indicando que un psiquiatra evaluó a Allen y determinó que representaba un riesgo de suicidio. Además, la fiscalía señaló que el propio acusado habría manifestado a agentes del FBI que no esperaba sobrevivir al ataque, lo que pudo influir en la evaluación médica. Actualmente, Allen se encuentra en custodia protectora, una condición menos restrictiva que no fue impugnada por su defensa.
Acciones del sistema penitenciario en el caso de Cole Allen
El acusado, de 31 años, enfrenta cargos por intento de asesinato del presidente y delitos relacionados con armas de fuego, lo que podría derivar en una sentencia de cadena perpetua. Sus abogados también han denunciado limitaciones en sus condiciones de reclusión, como la falta de acceso a una Biblia o a asistencia religiosa, lo que ha intensificado el debate sobre el trato que reciben los detenidos en casos de alto perfil en Estados Unidos.
