La OTAN, bajo presión por tensiones con Washington
Inversión en defensa no frena la crisis de la OTAN
Aunque los aliados europeos y Canadá han invertido miles de millones de dólares para apoyar a Ucrania y han prometido aumentar de forma significativa su gasto en defensa, la credibilidad de la OTAN como alianza unificada bajo el liderazgo de Estados Unidos se ha visto seriamente erosionada en el último año. Analistas advierten que la desconfianza interna ha debilitado la capacidad disuasoria del bloque frente a sus adversarios.
Impacto de las tensiones en la OTAN
Las tensiones se han hecho más visibles a partir de las reiteradas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de apoderarse de Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, miembro de la OTAN. A ello se suman recientes comentarios despectivos sobre el papel de las tropas aliadas en Afganistán, que generaron indignación entre los socios europeos y canadienses, pese a que el mandatario se retractó parcialmente.
Expertos coinciden en que estos episodios han cruzado líneas fundamentales dentro de la alianza. La analista Sophia Besch, de Carnegie Europe, señaló que la crisis de Groenlandia debilitó de manera duradera a la OTAN, al poner en entredicho el principio de integridad territorial que sustenta el Artículo 5, la cláusula de defensa colectiva que compromete a los aliados a responder ante un ataque contra cualquiera de ellos.
Reacciones de Rusia ante la crisis de la OTAN
Rusia, principal amenaza para la OTAN, ha seguido de cerca estas fracturas. Funcionarios europeos advierten que Moscú no parece disuadido por las promesas de aumento del gasto militar y continúa con acciones de sabotaje, ciberataques e intimidación en distintos países del continente. El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó la disputa interna como una "crisis profunda" y sugirió que la unidad transatlántica está en declive.
Incertidumbre sobre el compromiso de EE. UU. en Europa
La incertidumbre también se ha extendido al papel de las tropas estadounidenses en Europa. La posibilidad de nuevas reducciones, sumada a la falta de claridad sobre el compromiso de Washington con la seguridad europea, ha generado preocupación entre los aliados. Informes recientes advierten que, sin una respuesta cohesionada, los adversarios podrían percibir que es posible escalar tensiones sin enfrentar una reacción unificada de la OTAN.
