Guerra en Irán sumerge a EU en una crisis política
La ofensiva militar impulsada por Donald Trump carece de objetivos claros y enfrenta críticas por su costo, duración incierta y creciente rechazo entre la opinión pública
Manifestación favorable a la ofensiva de Donald Trump contra Irán, en Boston.
WASHINGTON.- El ambiente en Washington contrasta con la realidad del conflicto en Oriente Próximo. Mientras restaurantes y bares siguen llenos en la capital estadounidense, el gobierno de Donald Trump enfrenta cuestionamientos por la ofensiva militar contra Irán, iniciada el 28 de febrero bajo el nombre de "Operación Furia Épica", realizada en coordinación con Israel. A una semana del inicio de los ataques, la administración estadounidense no ha ofrecido una justificación clara ni un objetivo único para la campaña militar.
Durante los primeros días de la operación, funcionarios del gobierno han mencionado diversas razones para la ofensiva, entre ellas presionar un cambio de régimen en Irán, desmantelar supuestas redes de terrorismo, frenar el programa nuclear iraní y evitar posibles ataques contra aliados de Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, incluso señaló que la operación buscaba adelantarse a una amenaza inminente en la región, mientras que Trump aseguró que existían riesgos inmediatos provenientes de Teherán.
La duración del conflicto también permanece incierta. En un inicio, Trump habló de una campaña que duraría solo unos días; posteriormente mencionó un periodo de cuatro o cinco semanas. Sin embargo, informes citados por medios estadounidenses indican que el Mando Central de Estados Unidos solicitó reforzar su equipo de inteligencia para apoyar las operaciones durante al menos 100 días, lo que podría extender la intervención hasta septiembre.
El costo de la guerra comienza a generar preocupación dentro y fuera de Washington. Estimaciones del Center for Strategic and International Studies señalan que la operación militar podría costar cerca de mil millones de dólares diarios. Además, analistas advierten que el conflicto ya empieza a impactar la economía estadounidense, reflejándose en el aumento de los precios del combustible y el riesgo de una desaceleración económica si la ofensiva se prolonga.
