En un improvisado altar, ubicado cerca del templo de la Lomita, el obispo de la Diócesis de Culiacán, el monseñor Jesús José Herrera Quiñonez, dio la paz a los cientos de feligreses que se congregaron para sumarse a la segunda marcha, con el lema "Sinaloa ponte de pie".
Durante la misa celebrada fuera de una parroquia, envió un mensaje, pidió por la tranquilidad y que no haya rencores, envió los corazones, por lo que se vive.
¿Qué declaró el obispo durante la misa?
Iniciamos pidiendo perdón; fueron sus primeras palabras en su homilía, en la que recordó los valores.
A dos años de iniciada una pugna armada entre los grupos de los "Chapitos" y "Mayitos", por primera vez, se instruyó a todos los párrocos de las iglesias que comprenden la Diócesis de Culiacán a suspender el culto religioso matutino para que los feligreses, con vestimenta blanca y pancartas, se unan a la nueva marcha.
Una vez concluida la misa, el obispo Herrera Quiñonez bendijo a todas las personas que participarían en este nuevo movimiento social que partió de la Lomita, en la colonia Guadalupe, al centro de la ciudad, donde se ubica la catedral.
¿Cuál es el objetivo de la marcha?
Martha Reyes Zazueta, presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana en el estado, una de las convocantes a la movilización, dijo que se trata de un evento que proclama por la paz y la recuperación de los espacios públicos.
Acotó que los ciudadanos se ven lastimados por el clima de inseguridad y violencia que ha dejado más de tres mil cien asesinatos y más de dos mil 890 desaparecidos.



