Niños de interiores, retraídos y volcados a las pantallas en lugar del juego tradicional en los patios escolares. La infancia en México enfrenta una crisis silenciosa de aislamiento social donde casi cuatro de cada diez menores (el 38 por ciento) no tienen un solo amigo en su centro escolar, mientras que el 90 por ciento de su convivencia fuera del aula ocurre de manera virtual.
Estudios de Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana confirman el impacto del confinamiento por la pandemia: los círculos de amistad en los planteles se redujeron drásticamente de un promedio de cinco integrantes a menos de tres. En contraste, datos de la CEPAL señalan que el uso de internet en menores de 6 a 11 años se disparó del 53% en 2016 al 81%, escalando hasta un 94% en adolescentes, quienes destinan hasta siete horas diarias a plataformas como Roblox, TikTok o videojuegos en línea.
Impacto en la comunidad
Esta migración digital ha encendido las alarmas de especialistas de la UNAM y la UNICEF, quienes advierten que la falta de interacción cara a cara merma la capacidad infantil para interpretar el lenguaje no verbal y desarrollar empatía. Asimismo, alertan que el 40% de los niños conversa con desconocidos en la red, lo que amplifica la exposición a algoritmos que canalizan la frustración hacia comunidades virtuales marcadas por discursos de odio y violencia.
Acciones de la autoridad
Ante los recientes riesgos y amenazas gestadas en redes sociales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la prohibición absoluta de teléfonos celulares en las aulas a partir de este 3 de noviembre. De forma complementaria, el Ejecutivo federal firmó un decreto que otorga un plazo de un mes a gigantes tecnológicos como Microsoft, Apple, Google, X, Huawei y Meta para verificar la edad de los usuarios, eliminar cuentas que promuevan la violencia y poner a disposición de los padres herramientas efectivas de supervisión.



