Columnas - Mauricio Meschoulam

El Día D económico contra Irán: causas y posibles respuestas

  • Por: MAURICIO MESCHOULAM
  • 25 AGOSTO 2026
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El Día D económico contra Irán: causas y posibles respuestas

Ha llegado el Día D Económico, la nueva alternativa que Washington encontró para intentar doblegar a Irán, después de que sus otras opciones han sido insuficientes no solo para hacer que el régimen iraní colapse, sino para impactar su cálculo en temas centrales como sus proyectos nuclear y de misiles o, a partir de esta nueva guerra, el Estrecho de Ormuz.

Al establecer estas nuevas medidas, EU reconoce que prefiere no reanudar las hostilidades a gran escala y que, en cambio, apuesta por medidas quirúrgicamente diseñadas para golpear aún más a una ya muy afectada economía iraní. La apuesta central, por tanto, está en producir presiones políticas internas en Irán. Bajo esa teoría, esta presión generada desde adentro sería la que terminaría por "aplastar al régimen", en palabras de funcionarios de EU, o bien, al menos, forzar negociaciones que hasta ahora han sido incapaces de garantizar siquiera la apertura del corredor por donde, hasta antes de la guerra, pasaba el 20% de la energía mundial. ¿Qué hay detrás de la decisión de Trump, qué respuestas podemos esperar por parte de Irán, y de qué factores depende la eficacia de la nueva estrategia estadounidense?

1. Primero que nada, es importante regresar al punto en donde este último capítulo de la confrontación entre Washington y Teherán inició. Hacia fines de diciembre de 2025 e inicios de 2026, Irán experimentó las manifestaciones más numerosas y extendidas de las que tengamos registro desde la fundación de la República Islámica. Irán vivía una multicrisis simultánea: el colapso de su moneda, el cierre de negocios, una crisis de agua, una crisis de energía y todo ello bajo el contexto de una crisis de legitimidad que llevaba muchos años construyéndose.

2. Ese es el punto en el que Trump afirmó que Washington estaba lista para defender a los ciudadanos iraníes y que EU atacaría al régimen si éste asesinaba manifestantes, como lo había hecho en otras ocasiones. "La ayuda va en camino", declaró el presidente.

3. La historia posterior es ya conocida. Las metas de Trump pasaron velozmente de producir un colapso del régimen o generar -como se había logrado en Venezuela unas semanas atrás- condiciones para que emergiera un nuevo gobierno dócil y colaborativo con Washington, hacia metas más acotadas, como afectar los proyectos nuclear, de misiles y drones iraníes, o eliminar la aviación y la fuerza naval de Irán. Posteriormente, se anunciaba que solo bastaba con negociar el proyecto nuclear de manera suficiente como para que Irán no produjera nunca una bomba atómica. Y luego, el foco se trasladó casi exclusivamente a la apertura del Estrecho de Ormuz, la nueva arma que el régimen iraní encontró para pelear eficazmente su guerra asimétrica contra Washington.

4. Lo que tenemos que entender, sin embargo, es que ninguno de esos objetivos ha sido conseguido ni por la vía de una guerra a gran escala, ni por la vía de un bloqueo naval de los puertos iraníes, ni tampoco por la vía diplomática. Lo que se ha producido, en cambio, es un endurecimiento y una solidificación de un régimen que desconfía brutalmente de Trump y de lo que Israel y EU puedan hacer en el futuro. Y desde la visión de este sector más endurecido del régimen, esta guerra continuará por mucho tiempo más, por lo que no hay alternativa sino seguir preparándose para más enfrentamientos.

5. No obstante, si hacemos un análisis de toda esta historia, el punto más débil en el que el régimen llegó a ubicarse, los momentos que de verdad lo pusieron a temblar y lo pusieron en verdadero riesgo de sobrevivir, fueron las protestas masivas del pasado enero. La guerra produjo el efecto contrario. A pesar del asesinato del líder supremo y de todo su círculo, y de buena parte de los mandos iraníes, la verdad es que el enemigo externo terminó por solidificar el control del régimen.

6. La apuesta estadounidense, por tanto, es esta: si se estructura un nuevo esquema de sanciones que golpee no tanto a Irán, sino a todo el ecosistema que permite que Irán sobreviva económicamente, las nuevas afectaciones serán tales que no habrá forma de que no se produzcan nuevamente presiones políticas internas. Primero, entre los distintos sectores de la dirigencia iraní; y segundo, entre la propia población. Bajo esa lógica, estas presiones son las que harán el trabajo que no han conseguido hacer Washington e Israel. El elemento central serán las sanciones secundarias contra terceros países y empresas que hoy hacen negocios con Irán.


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