El intento de suprimir la cultura negra fracasará. ¡Otra vez!

Willie Horton fue un violador negro cuya reputación se utilizó para derrotar al candidato presidencial Michael Dukakis en 1980. El difunto Roger Ailes (expresidente de Fox News) prometió convertir a Horton en el compañero de fórmula de Dukakis. La actual histeria anti-woke, que incluso ha alcanzado a sectores de la intelectualidad, no es más que una versión de Willie Horton con toga y birrete. Por ejemplo, cuando el escritor William Melvin Kelley usó el término "woke" en The New York Times el 20 de mayo de 1962, se refería a la incapacidad de los forasteros para seguir el ritmo de los modismos creados por los músicos de jazz. Para cuando los ajenos lograban entender una expresión como "Can you dig it?" (¿Lo captas?), los músicos de jazz ya habían pasado a nuevas formas de expresión. La derecha ha retorcido la definición de Kelley, de modo que el concepto ha sido distorsionado y usado como arma contra los progresistas.
Los antiguos demagogos eran brutales en sus ataques contra los afroamericanos. Cada dos frases en sus discursos incluían la palabra con N. Los nuevos demagogos, sin embargo, podrían ser graduados de Harvard. Tratan la Teoría Crítica de la Raza como si se enseñara en las escuelas primarias. Una señal de que los negros son vistos como los líderes del movimiento woke, de la Teoría Crítica de la Raza y de DEI —siglas en inglés de Diversidad, Equidad e Inclusión, términos que a veces se usan de manera intercambiable— se hizo evidente cuando Coleman Hughes, un conservador negro en formación, afirmó que DEI fue creado para hacer que los blancos se sintieran culpables. Hubo que recordarle que DEI también incluye a mujeres y a personas de las comunidades LGBT y con discapacidades.
Una de las primeras acciones del secretario de Defensa de la Administración Trump fue despedir a CQ Brown Jr., un general negro de la Fuerza Aérea que en ese momento se desempeñaba como presidente del Estado Mayor Conjunto, porque, según Hegseth, había conseguido el cargo gracias a DEI. Hegseth, quien ya tiene fama de incompetente, se aferra a la vieja mentira de que los negros son incompetentes y que, si avanzan en el ámbito militar, es por Acción Afirmativa o DEI. Con esta idea, el secretario revela su ignorancia sobre la experiencia militar de los afroamericanos. Hegseth debería leer el libro Captain Blackman, de John A. Williams, que documenta esta historia.
Los afroamericanos han demostrado su valentía en todas las guerras, desde la Guerra de Independencia —en la que participaron 5.000, algunos de los cuales fueron devueltos a la esclavitud tras su servicio— hasta las guerras perpetuas que se libran en el extranjero. De no haber sido por los marineros negros, George Washington —quien vendía esclavos a cambio de ron y rifaba niños esclavizados para saldar sus deudas— habría sido capturado por los británicos y ejecutado.
Unos 180.000 soldados negros lucharon en la Guerra Civil, a pesar de una orden del Gobierno Confederado que establecía que debían ser ejecutados. Esta orden condujo a una de las mayores atrocidades de la guerra, cuando soldados confederados bajo el mando del general Nathan Forrest masacraron a soldados negros en Fort Pillow, Tennessee, incluso después de que se hubieran rendidos.
Los soldados negros fueron homenajeados por los franceses con la Croix de Guerre, y muchos también recibieron la Legión de Honor por su servicio en la Gran Guerra.
Fueron reconocidos por los italianos por su valentía durante la Segunda Guerra Mundial. Participaron en una batalla en Italia considerada el punto de inflexión de la guerra. En diciembre de 1944, cuando se lanzó un enorme asalto alemán sobre un pueblo montañoso azotado por el viento, apenas dos pelotones de infantería estadounidense estaban atrincherados allí. Sus propios oficiales al mando esperaban que tiraran las armas y huyeran. Pero durante 20 horas cruciales, el pequeño contingente de 70 soldados —todos negros, de la 92.ª División de Infantería segregada del Ejército de EE UU— resistió una ofensiva que pudo haber cambiado el curso de la Segunda Guerra Mundial.
Richard Prince, cuyo boletín diario Journal-isms monitorea el estado de los periodistas de minorías, informa que durante ambas guerras mundiales, los periodistas negros enfrentaron resistencia por parte del gobierno cuando buscaban información sobre la situación de los soldados negros y sus actos de heroísmo.
Lamont Steptoe, poeta y oficial en Vietnam, dijo que no solo fue blanco del racismo de soldados blancos, sino también de soldados negros que resentían su posición. Harry Belafonte me dijo que los soldados negros no solo tenían que luchar contra el enemigo, sino también contra los soldados blancos racistas.
Cada soldado negro que he conocido sufrió —o sufre— de trastorno de estrés postraumático tras servir en Vietnam, una de las guerras más horribles de la historia.
La Administración actual busca eliminar tanto el historial de servicio de los soldados negros como los estudios afroamericanos. Esto forma parte de una estrategia del Partido Republicano para ganar millones de votos blancos: crear conflictos con los negros y los hispanos.