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La arquitectura de la confianza

La arquitectura de la confianza

Actualizado: 05 de Octubre, 2026, 07:32 AM

La crisis contemporánea es de confianza.

Al leer "La muerte del periodismo" y "La teoría del apego. Investigación e intervención en distintos contextos socioculturales", emerge una idea sorprendente: ambos textos estudian sistemas de confianza, aunque en escalas distintas.

Uno analiza la confianza íntima. El otro, la confianza social. Pero ambos llegan al mismo lugar. La confianza es una estructura invisible

La teoría del apego no describe simplemente el vínculo entre un niño y su cuidador. Describe la construcción de un mapa del mundo. Según John Bowlby y los autores reunidos por la Red Iberoamericana de Apego, el niño aprende una pregunta fundamental: ¿El mundo es un lugar seguro o imprevisible?

A partir de esa respuesta construirá identidad, relaciones, capacidad de exploración, regulación emocional y percepción de los otros. La confianza se vuelve una arquitectura interior.

El periodismo construyó una arquitectura semejante. Teodoro León Gross sostiene que durante décadas el periodismo funcionó como una institución que ayudaba a organizar la realidad colectiva.

No porque fuera perfecto. Sino porque ofrecía algo esencial: un punto relativamente estable desde el cual interpretar los acontecimientos.

El periodismo era, en cierto modo, una base segura social. La misma función en dos escalas.

Aquí aparece la conexión extraordinaria. El cuidador seguro le dice al niño: "Puedes explorar. Estoy aquí." La institución confiable le dice al ciudadano: "Puedes interpretar el mundo. Existen referencias compartidas".

En ambos casos se reduce la incertidumbre, aparece una plataforma para la exploración y se construye sentido.

¿Qué pasa cuando la confianza se fractura? La teoría del apego dedica una enorme atención al apego inseguro. Cuando el entorno es inconsistentemente protector aparecen ansiedad, hipervigilancia, temor y dificultad para interpretar señales.

Y aquí surge algo fascinante. ¿No es exactamente eso lo que describe Teodoro León Gross respecto a nuestras sociedades? Polarización y sospecha permanente, realidades paralelas, pérdida de referentes compartidos y dificultad para distinguir verdad y relato. Es casi una descripción de apego inseguro aplicada al espacio público.

Quizá estamos utilizando categorías políticas para describir algo que también es psicológico. Pensamos en populismo, posverdad, tribalismo y polarización. Pero tal vez debajo de todos ellos existe otro fenómeno: la erosión de la confianza.

Cuando desaparecen los vínculos confiables, los individuos se vuelven más vulnerables. Cuando se extinguen las instituciones confiables, también lo hacen las sociedades.

La confianza permite pensar. No es el apego. No es el periodismo. Es el pensamiento. Porque una de las grandes aportaciones de Sroufe es mostrar que los niños exploran cuando poseen una base segura. Lo mismo ocurre con las ideas. Pensamos mejor cuando existe suficiente seguridad para hacerlo.

El miedo, en cambio, produce reactividad. La confianza permite reflexión.

La confianza es la infraestructura invisible de la vida humana. Permite amar, aprender, cooperar, investigar, dialogar y construir democracia.

Y cuando se deteriora, aparecen los síntomas. Unos son íntimos. Otros políticos. Pero la fractura original es la misma.