โ€”MXN/USD ยท Banxico

La inteligencia que vieney el sujeto que se va

La inteligencia que vieney el sujeto que se va

Actualizado: 06 de Octubre, 2026, 10:26 PM

A riesgo de sonar distópico, es tiempo para expresar algunas de las preocupaciones que me produce el avance de la Inteligencia Artificial. En primer lugar, un peligro que ya existe pero que se potencia a niveles inimaginables con el apoyo de la Inteligencia Artificial. La segmentación del espacio público hasta llegar a una atomización de la sociedad. Los algoritmos cibernéticos están diseñados para acercar productos y mensajes a los usuarios a partir de sus preferencias personales. Con la suficiente información, los algoritmos van encasillando a sus usuarios y tienden a agruparlos en marcos de referencia de mayor alcance. Así sirven a los oferentes de bienes y servicios, para identificar mercados potenciales. Hasta cierta escala, esta es una estrategia que multiplica oportunidades y con ello, actividad económica. En pocas palabras, es un recurso legítimo por su eficacia. 

Sin embargo, esta labor de segmentación ha estado precedida por una cada vez mayor polarización social. Estos grupos no sólo se distinguen por sus preferencias positivas sino también, por sus aversiones. Se agrupan por sus temores y sus prejuicios. Este ejercicio llevado a la enésima potencia por el avance de la Inteligencia Artificial puede llevarnos a la profundización de nuestras divisiones y a una segmentación cada vez mayor del cuerpo social. Esto con el tiempo, atenta contra cualquier moción del Estado o de la Nación como elemento de cohesión. Ya no hay un sólo México, sino miles o hasta millones de ideaciones de lo que México es. Un primer riesgo pues de lo que puede suceder es una fragmentación política sin precedentes y gobiernos emanados de las minorías más relevantes. La noción de mayoría política cada vez va perdiendo sentido. Es por esto que, en Europa, van avanzando la ultraderecha y la ultraizquierda y en México se asienta Morena. Minorías que pueden gobernar al resto.

En el mundo de la Inteligencia Artificial, la concentración de los procesos asignará poder a sus programadores principales y someterá sutilmente a los miles de mundos producidos. Ya hemos vivido en el pasado un mundo donde las principales televisoras se comportaron como centros de producción de liderazgos políticos. Se canceló el debate y se inauguró un mundo de narrativas concurrentes, donde hay una lucha desalmada para establecer cuál prevalece. El ruido intelectual que genera este desorden va vaciando de conceptos a la política y con ello, elevando la superficialidad del discurso político. Este mismo poder, ahora podrá ser ejercitado por quien controle a los sistemas de Inteligencia Artificial. Unos pocos aquí pueden decidir quiénes son electos. Los electos se deberán a ellos, no a los sufragantes.

La fragmentación del espacio público se representa por la multiplicación de mundos como campos de sentido. Cuando nuestro sentido de identidad se conforma por la suma de los segmentos que tocamos la radicalización de las diferencias nos va quebrando en mil espacios. Dejo de ser yo mismo para convertirme en una pluralidad de yos. Soy yo elector, soy yo abogado, soy yo estudiante de filosofía, soy yo con cada uno de mis amigos y luego, soy yo consumidor de narrativas de historia o de ensayos políticos. Mi yo integrado, sólo existe en un acto de intimidad y aquí, me vuelvo a topar con la IA. Hay una consecuencia en esto que me preocupa mayormente. La asfixia del análisis crítico cuando las decisiones ya no las toma uno sino un sujeto cibernético. Con el tiempo, creemos poder vencer a la incertidumbre con las ilusiones que siembra en nuestra mente la Inteligencia Artificial. Imaginen un poder que pueda controlar y utilizar para su beneficio estos miles de millones de lazos con los miles de millones de usuarios.  

*Abogado