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México debería usar el tiempo como China

México debería usar el tiempo como China

Actualizado: 13 de Octubre, 2026, 09:27 PM

El tiempo es oro y lo que está ocurriendo deja lecciones para México, que a la mejor debería estar usando su tiempo como China. Porque mientras las tasas de fecundidad están bajando en ambos países, los chinos se están preparando para compensar el impacto que esto va a tener en su fuerza laboral con inteligencia artificial, mientras que México corre el riesgo de perder su bono demográfico sin haber construido una ventaja tecnológica que lo sustituya. 

Los datos del INEGI publicados este mes, retratan una transformación profunda. La tasa global de fecundidad mexicana pasó de 2.07 hijos por mujer en 2018 a 1.60 en 2023, por debajo del nivel de reemplazo generacional, y aunque detrás de estas cifras hay una buena noticia, porque quiere decir que más mujeres estudian y tienen mayor poder de decisión, no se debe perder de vista que el país parece avanzar hacia una nueva realidad demográfica sin haber preparado suficientemente su economía para ella. 

La ecuación que durante años ayudó a consolidar en México una posición industrial privilegiada, basada en el bono demográfico y la cercanía con EEUU, está cambiando mientras nuestra conversación parece ser la misma, y de ahí el que parezca relevante tomar nota del giro que ha decidido dar China. 

Porque el gigante asiático, ya está considerando sustituir progresivamente la lógica del dividendo demográfico por la del dividendo de inteligencia artificial. Haciendo que entonces, la pregunta deje de ser cuántos trabajadores tendrá su economía y comenzar a concentrarse en cuánto podrá producir cada trabajador acompañado de máquinas inteligentes. 

Este no es un cambio menor. Porque más allá de lo que pase en China, esta manera de pensar puede alterar la distribución internacional del poder.  

Durante buena parte de la industrialización, disponer de una población numerosa representaba una ventaja para atraer inversiones y ampliar la producción. Pero ahora, la automatización puede reducir el peso relativo de esa ventaja. Ocasionando que incluso, la manera en que la geografía genera valor cambie. Porque mientras cada vez serán necesarios menos trabajadores, las dependencias de energía, infraestructura, capital y acceso a mercados, se mantendrán.  

Aquí es donde vale la pena poner a México bajo los reflectores. Porque mientras nuestro territorio podría seguir siendo indispensable para la integración industrial de Norteamérica, una buena parte de esa productividad podría terminar dependiendo de tecnologías, plataformas y sistemas desarrollados fuera del país. Así pues, el problema no sería únicamente perder empleos. Sino más bien, capturar una porción cada vez menor del valor tecnológico generado dentro de nuestras propias fronteras. 

El Fondo Monetario Internacional advirtió este mismo lunes que las ganancias de productividad asociadas con la IA podrían compensar parte de la reducción de la fuerza laboral en las economías asiáticas envejecidas. Sin embargo, también señaló que la adopción desigual de estas tecnologías puede ampliar las brechas económicas. 

El tiempo no espera a nadie y México debe saber que la cuestión no es competir con China en la fabricación de todos los componentes tecnológicos, sino decidir qué capacidades necesita desarrollar para que la automatización fortalezca su posición industrial en lugar de profundizar sus dependencias.