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Mínima movilidad social de las mujeres

  • Por: SANDRA MARTÍNEZ AGUILAR
  • 23 MAYO 2026
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Mínima movilidad social de las mujeres

La desigualdad social y económica persiste en México a pesar de la reducción reciente de la pobreza y del aumento sostenido del salario mínimo desde 2018. Sin embargo, en el caso de las mujeres, la superación de las desigualdades estructurales no depende únicamente de mejoras salariales, sino también de la redistribución de las responsabilidades de cuidado y de una mayor inversión pública en la llamada economía del cuidado. La limitada movilidad social femenina no puede comprenderse sin considerar que millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral o participan en él de manera parcial debido al trabajo no remunerado que realizan dentro de los hogares.

Diversos estudios sobre movilidad social muestran que las personas que nacen en condiciones de pobreza tienen pocas posibilidades de abandonar dicha condición a lo largo de su vida. En el caso de las mujeres, esta situación es aún más pronunciada debido al papel histórico que se les ha asignado como responsables de la reproducción social. Esto incluye la maternidad, el cuidado cotidiano de niñas y niños, personas enfermas, adultos mayores y personas con discapacidad, además de las tareas domésticas necesarias para el sostenimiento del hogar.

El problema central es que estas actividades, aunque indispensables para el funcionamiento de la economía y de la sociedad, no son remuneradas ni reconocidas plenamente en las estadísticas económicas tradicionales. Como consecuencia, las mujeres participan en menor proporción de la masa salarial, no necesariamente porque reciban menores salarios por el mismo trabajo, sino porque una parte considerable de su tiempo de trabajo se destina a actividades que no generan ingresos monetarios. En términos reales, las mujeres suelen trabajar más horas totales que los hombres cuando se suman las jornadas remuneradas y no remuneradas.

Esta situación no es exclusiva de México. De acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2023 existían 748 millones de personas mayores de 15 años fuera de la fuerza laboral debido a responsabilidades de cuidado; de ellas, 708 millones eran mujeres (dos tercios de ellas en edad productiva) y solamente 40 millones hombres. 

Estos datos evidencian el impacto de la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados sobre la movilidad social femenina. La mayoría de estas mujeres se encuentran en edad productiva, lo que implica menores oportunidades de acumulación de ingresos, experiencia laboral y acceso a seguridad social. 

En consecuencia, la desigualdad económica de género no puede explicarse únicamente mediante la brecha salarial tradicional, sino también por la desigual distribución del tiempo disponible para participar plenamente en el mercado laboral.

En México, la OIT registra una reducción limitada en la proporción de mujeres fuera del mercado laboral debido a responsabilidades de cuidado: de 73% en 2018 a 70% en 2023. No obstante, esta tendencia podría revertirse ante el envejecimiento acelerado de la caceps@gmail.com

población y otras circunstancias.


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