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Sin celulares ni alfabetización digital

Sin celulares ni alfabetización digital

Actualizado: 03 de Noviembre, 2026, 08:17 AM

Este 3 de noviembre los teléfonos celulares salen de las aulas, de los pasillos y de los patios de recreo de las escuelas primarias y secundarias del país. A partir de esta fecha, entra en vigor la restricción de su uso durante toda la jornada escolar. ¿Es oportuna la medida?, ¿qué se gana y qué se pierde?

La tecnología da y la tecnología quita, decía el célebre tecnólogo Neil Postman. Y es cierto, la digitalización ha traído enormes beneficios a prácticamente todos los ámbitos de la vida, pero también hemos presenciado sus efectos adversos.

En el ámbito educativo, las escuelas de distintos países han encendido las alarmas por la enorme distracción que provocan los celulares cuando están en manos de los estudiantes; también por el ciberacoso escolar y, más recientemente, por el uso de la inteligencia artificial para resolver ejercicios, tareas y cuanta actividad de aprendizaje se solicite.

Lo desafortunado del caso mexicano es que, a diferencia de la mayor parte de los países que han implementado medidas restrictivas, esta decisión no se ha acompañado de una política educativa que asegure la disponibilidad de la tecnología digital en las escuelas.

Se impide a los estudiantes el acceso a sus celulares, pero no se garantiza que los docentes cuenten con dispositivos digitales que les permitan dar cauce a uno de los objetivos educativos más importantes del siglo XXI: promover en las escuelas una cultura de alfabetización digital.

La mediación digital ofrece amplias posibilidades pedagógicas. Países con altos resultados educativos, como Singapur, Corea, Japón integran la tecnología en los laboratorios de ciencias, en el aprendizaje de conceptos matemáticos y para el análisis crítico de distintos formatos intertextuales, como noticias, blogs y redes sociales.

Para aprovechar el potencial didáctico de los medios digitales no solo se requiere equipamiento y conectividad en las escuelas, sino, sobre todo, una sólida formación docente que desarrolle capacidades profesionales para un uso pedagógicamente fundamentado.

El uso anárquico de celulares en el aula tendría que dar paso a una presencia de la tecnología pedagógicamente intencionada, la cual no puede darse si el docente no ha sido formado en prácticas de enseñanza mediadas digitalmente.

Emitir decretos o normativas regulatorias es la vía fácil y corta. Sin embargo, los verdaderos procesos de mejora requieren una serie de acciones articuladas, con propósitos definidos, con visión de largo plazo, con recursos suficientes, con formación docente y con indicadores de mejora.

Las autoridades educativas han optado por soluciones frágiles para problemas complejos. La restricción de celulares en las escuelas es una medida menor frente al reto de desarrollar en los estudiantes capacidades para gestionar sus interacciones con el mundo digital, así como para comprender críticamente el funcionamiento de los algoritmos.

La formación para una ciudadanía digital es uno de los objetivos educativos prioritarios de nuestro tiempo y en esta tarea, como en muchas otras, la escuela mexicana, nueva o vieja, continúa rezagada y con respuestas insuficientes.