Lo que sucedió en Jalisco el domingo fue una prueba contundente de cómo el discurso facilón es endeble, cómo las redes sociales, las canciones pegajosas y la "buena ondita" que quieren transmitir, simplemente desaparece. El telón ese con el que buscan engañar a las personas devela frivolidad y autoritarismo, de ese rancio de los años 60's y 70's. Injustificable la represión y el actuar de Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, pero muy revelador de lo que hay detrás de Movimiento Ciudadano.
El agua se le volvió un problema grande en Jalisco no de ahora, desde el sexenio de Enrique Alfaro, también de MC, comenzó a hacerse presente y no se hizo nada, el presente gobierno de Pablo Lemus lo anunció, pero tampoco hizo demasiado. Pensaron que con sólo denunciarlo era suficiente pero la bola de nieve fue creciendo y el domingo pasado se volvió una tormenta que no pudieron resolver.
La ineficacia y la falta de experiencia se hizo evidente. No hay mucho que agregar ni que decir, simple y llanamente se trató de una omisión, no fue suficiente que la ciudadanía se hubiera quejado de la mala calidad del agua, pensaron que cambiando de titular del organismo de agua era suficiente. No solo eso, pretendieron "resolver" el tema del agua con acciones privatizadoras, mucho más parecido a los gobiernos panistas que a otra cosa. Pero las y los jaliscienses les demostraron que hay límites.
La represión del domingo, porque hay que llamarla por su nombre, fue, literal, la gota que derramo el vaso. Pasaron casi 24 horas para que el gobernador se dignara a emitir una comunicación a través, claro, de las redes sociales, en donde justificó el actuar policiaco pues según él, hubo un grupo de choque de 400 personas, que se iba a revisar la "posibilidad" de que hubiera existido uso ilegal de la fuerza y que el gas que se usó en contra de este grupo negro fue porque a un lado de Casa Jalisco había un asilo de ancianos. Así la versión del gobernador frívolo.
Tardo tanto para decir esto que mejor hubiera sido no decir nada. Del uso de los chorros de agua para dispersar a los manifestantes no se dijo nada, porque realmente resulta irónico pensar que la manifestación era para quejarse de la calidad del agua y al tiempo sin agredidos con esa misma agua que tanta falta hace. Ahí quedará para la historia ese hecho.
Se detuvieron a cerca de 40 personas, siete de ellos habían sido mandados a Puente Grande, sí, ese centro penitenciario que ha sido prisión de grandes capos. Se habló de detenciones, una de las más escandalosas la de una persona repartidora que literal iba pasando por ahí y que fue golpeado por las fuerzas policiacas. El derecho a la libre manifestación fue gaseado, en pocas palabras eso fue lo que sucedió.
24 horas después, o sea, casi 48 horas desde que sucedió la represión, otra vez, en un video en redes sociales, el gobernador salió a decir que siempre si, que efectivamente hubo excesos, y que antes que gobernador era humano...así de ridícula la frase, en ella se resume la "nueva forma de hacer política".
Y cuál es esa, pues la que no resuelve un tema tan sensible como es el agua, esa que no permite el derecho a la libre manifestación, eso que no admite sus errores, esa que se presenta en redes sociales porque no es capaz de afrontar y hacerse responsable frente a sus ciudadanos, esa que detrás de los eslóganes no es más que la vieja política.



