Aguas negras invaden colonia Benito Juárez

Un fuerte brote de aguas negras se registró la mañana del miércoles en la esquina de las calles Monte Albán y Héroes de la Reforma Sur, en la colonia Benito Juárez, afectando a decenas de estudiantes, automovilistas y, principalmente, a las familias y pequeños comerciantes que viven y trabajan a unos metros de la fuga.
Entre los más afectados se encuentra la señora Blanca Sánchez Sánchez, quien desde hace años sostiene su hogar con la venta de taquitos y gorditas. Hoy, su mayor preocupación no es solo la caída en sus ventas, sino la salud de su esposo, José Ángel Tijerina Lozoya, quien se encuentra delicado.
“Desde hace rato que brota bastante agua y está bien hediondo, no soporta uno nada”, relata doña Blanca mientras señala el encharcamiento que se extiende frente a su vivienda y negocio. Explica que el problema comenzó desde temprana hora: “Amaneció sin agua y en la mañana, cuando acordamos, ya estaba llenito. Brotó, pero bastante brotó”.
La afectación también impacta directamente a la comunidad estudiantil. Alumnos de la escuela primaria México se ven en la necesidad de rodear el plantel para evitar un enorme charco de agua sucia que obstruye el paso habitual. Sin embargo, no todos corren con la misma suerte: debido al tránsito constante de vehículos, algunos menores terminan salpicados de suciedad al cruzar por la zona.
De acuerdo con la afectada, la fuga no es un hecho aislado, sino una situación recurrente. “De allí sale, allí está el mal”, comenta al referirse al punto donde constantemente emerge el agua residual.
Mientras el olor fétido invade la calle, en el interior de su vivienda su esposo permanece acostado para evitar respirar los fuertes aromas. “Yo tengo a mi señor enfermo, ahorita lo tengo allá acostado para que no huela el aroma”, comparte con preocupación. Su esposo lleva tres días enfermo, una situación que, asegura, se agrava con las condiciones insalubres del entorno.
La problemática también golpea directamente su economía. “Me afecta mucho porque yo vendo taquitos y gorditas, y la gente no viene. ¿Cómo va a venir si está feo?”, expresa. Las ventas han disminuido considerablemente, comprometiendo el único sustento del matrimonio. “Con eso nos mantenemos yo y mi viejito, porque no tenemos más ayuda”, dice con voz entrecortada.
Sobre la respuesta de las autoridades, lamenta que hasta ahora no haya solución. “Nomás lo ven, pasan y no le meten atención para nada”, afirma.
Ante esta situación, hace un llamado urgente a las instancias correspondientes para que atiendan el problema antes de que las consecuencias sean mayores. “Que nos ayuden, que nos vengan a arreglar aquí, porque estamos enfermos, ¿usted cree? Yo tengo a mi señor enfermo”, insiste.
Vecinos del sector coinciden en que la fuga representa un riesgo sanitario, además de generar molestias constantes por los olores y la acumulación de agua residual en plena vía pública.
