Ponchallantas a la venta en internet
Estos artefactos utilizados por grupos criminales para dañar neumáticos pueden adquirirse por precios que van desde 229 pesos
En México, el mercado de ponchallantas se ha expandido tanto en la calle como en internet, son utilizados por grupos criminales para dañar neumáticos.
NUEVO LAREDO, Tam.- En México, el mercado de ponchallantas se ha expandido tanto en la calle como en internet, donde estos artefactos utilizados por grupos criminales para dañar neumáticos pueden adquirirse por precios que van desde 229 pesos hasta más de 42 mil pesos. La facilidad para comprarlos en plataformas digitales ha encendido alertas entre autoridades y especialistas, quienes consideran que la comercialización sin restricciones contribuye a la normalización de herramientas diseñadas para obstaculizar la movilidad y facilitar la comisión de delitos.
De acuerdo con datos oficiales, entre 2019 y enero de 2026 elementos del Ejército y la Guardia Nacional han asegurado 36 mil 899 ponchallantas en operativos a nivel nacional. El año 2025 registró la mayor cifra de decomisos, con 16 mil 875 piezas, muchas de ellas elaboradas de forma artesanal con varillas de acero. Estos instrumentos han sido utilizados para bloquear persecuciones policiales y generar riesgos en carreteras, afectando la seguridad de conductores y el tránsito vehicular.
Especialistas en política pública y seguridad vial advierten que la disponibilidad de estos artefactos en línea revela un vacío regulatorio. Argumentan que al tratarse de objetos diseñados para causar daño deliberado, su venta debería ser controlada y su posesión tipificada con mayor claridad jurídica. También proponen que las plataformas digitales colaboren en la eliminación de anuncios y en el rastreo de vendedores para evitar que el comercio continúe sin supervisión.
En varios estados se han dado avances legislativos para enfrentar el problema. Congresos como los de Baja California y Sinaloa han aprobado reformas que tipifican el uso de ponchallantas como delito, con penas que pueden llegar hasta 10 años de prisión. Otros estados, como Puebla y Tamaulipas, analizan iniciativas similares, aunque el consenso sobre la regulación todavía no es uniforme.
Mientras las autoridades intensifican los decomisos y los debates legislativos avanzan, el fenómeno evidencia la complejidad de enfrentar herramientas empleadas por el crimen organizado que también circulan en el mercado abierto. La discusión no solo involucra la seguridad pública, sino también la responsabilidad de las plataformas digitales y la necesidad de políticas que reduzcan el acceso a instrumentos capaces de generar accidentes y paralizar la movilidad. Sin soluciones integrales, los ponchallantas seguirán representando un desafío para la protección vial y la prevención del delito.
