Columnas - Marcos Amaro Olivares Olvera

El futuro energético

  • Por: MARCOS AMARO OLIVARES OLVERA
  • 10 AGOSTO 2025
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El futuro energético

Cada día, la gente va entendiendo que la energía eléctrica es un elemento clave en la evolución personal y profesional de nuestro acontecer diario, y cuando hablo de estos términos, te invito a que te sitúes en casa, y veas todos los elementos que funcionan con electricidad; para empezar la iluminación, el refrigerador, el congelador, la estufa, el calentador de agua, la TV, el A/C, el equipo hidroneumático, la computadora, el internet, la bocina, la Tablet, el celular, incluso hasta las cámaras de vigilancia y la alarma, bueno hasta los equipos que funcionan con baterías, los cuales muchos de ellos ya son recargables.

Ahora, realiza el mismo ejercicio en tu oficina, y te sorprenderás de la importancia del uso de la electricidad, sin ella, seguramente no tuviésemos la oportunidad de haber alcanzado el desarrollo tecnológico del que ahora gozamos.

A decir verdad, la electricidad a revolucionado nuestras vidas, nos ha cambiado la vida personal en todas las formas y maneras de comportamiento humano, académicamente la pandemia nos develo que no necesariamente tenemos que asistir a las aulas, laboralmente igual, muchos puestos de trabajo se atienden desde casa, la medicina es una de las áreas profesionales que han evolucionado a pasos agigantados, los médicos no solo consultan a distancia, ya operan sin estar presente en el quirófano, y así, me acabo la página describiendo otras aplicaciones donde la electricidad juega un papel preponderante en la evolución humana.

Sin embargo, el uso desmedido de la electricidad a encarecido el costo del watt, pero los científicos no se han cruzado de brazos, investigaron y encontraron otras fuentes de energía para abatir los costos de generación, transmisión y distribución del vital recurso.

Recuerdo haber visto un video por allá de los 1970´s donde se instalaron en la Casa Blanca los primeros paneles solares, lo cuál fue mi primer encuentro con este generador de energía eléctrica, ahora los veo en la lejanía, sin entender los beneficios que este sistema provee a nuestras actividades diarias.

Conforme fue pasando el tiempo, fui entendiendo su utilidad y aportación al desarrollo en nuestras vidas. Pero estas estaban destinadas solo a ciertos grupos socio económicos dado sus altos costos.  Hoy, las energías renovables, especialmente la solar y la eólica, están en el centro de una revolución tecnológica, económica y ambiental. Ya no son alternativas, son la estrategia energética más viable, eficiente y urgente.

La energía solar fotovoltaica es la fuente más barata de electricidad en el mundo, incluidos países en desarrollo.

Nuevas tecnologías están aumentando la eficiencia y reduciendo los costos constantemente. Lo mismo ocurre con la energía eólica: sus turbinas son cada vez más grandes, inteligentes y productivas, tanto en tierra como en el mar, con desarrollos prometedores como las plataformas flotantes que permitirán aprovechar zonas oceánicas más profundas.

Las tecnologías renovables no caminan solas. Su mayor desafío, la variabilidad, está siendo abordado gracias al avance acelerado en el almacenamiento energético. Las baterías de ion-litio, cada vez más baratas, están dando paso a alternativas como las de estado sólido, flujos redox y almacenamiento térmico. 

Estas innovaciones permiten un suministro más estable, reducen la dependencia de combustibles fósiles y acercan a las renovables a su potencial pleno.

Pero la transición energética no se trata solo de generación. El sistema eléctrico del futuro será más inteligente, descentralizado y flexible. 

Las redes eléctricas inteligentes (Smart Grids) ya integran sensores, análisis predictivo, inteligencia artificial y mecanismos de respuesta a la demanda para optimizar el flujo de energía en tiempo real. 

Esto no solo mejora la eficiencia del sistema, sino que permite la integración de millones de pequeños productores: hogares, negocios y comunidades que se convierten en "prosumidores", generando y consumiendo su propia energía.

La electrificación de la demanda es otra pieza clave. Sustituir combustibles fósiles por electricidad limpia en transporte, calefacción e industria reduce emisiones, mejora la calidad del aire y disminuye la dependencia energética. 

Los vehículos eléctricos son apenas la punta del iceberg: también veremos hornos eléctricos industriales, bombas de calor, y procesos electroquímicos sustituyendo a los térmicos.

Además, el hidrógeno verde se vislumbra como una solución para los sectores más difíciles de electrificar, como la industria pesada, el transporte marítimo o la producción de fertilizantes. Si bien sus costos aún son altos, las inversiones, la innovación y el interés estratégico de gobiernos y empresas anticipan un papel protagónico en el mediano plazo.

México tiene todo para liderar esta transformación, cuenta con una ubicación privilegiada, vastos recursos solares y eólicos, talento técnico y una economía que necesita diversificarse y descarbonizarse. Pero lograrlo requiere visión, políticas públicas alineadas con la ciencia, marcos regulatorios estables y una apuesta decidida por la innovación.

Porque el futuro energético ya no es una promesa, ¡es tu estrategia! 

Y en un mundo que se mueve aceleradamente, quienes no se adaptan, no solo pierden competitividad, pierden relevancia.

No permitas que esto te suceda, mantente en la punta de la fila de la modernidad, nuestra asesoría te ahorrará muchos pesos.

Referencia: Raúl Asís Monforte González. Mi Energía MX.

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