Columnas - De política y cosas peores

Moros en la costa

  • Por: CATÓN
  • 02 AGOSTO 2025
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Moros en la costa

"Deme un condón". El individuo que pidió eso en la farmacia lo hizo en voz muy alta, sin cuidarse de que cerca había damas y niños. El farmacéutico le indicó, severo: "Cuide su lengua". "Tiene usted razón -admitió el tipo-. Deme dos". (No le entendí). Un joven acudió a la consulta del doctor Ken Hosanna. Mostraba moretones, cardenales y laceraciones en los glúteos. El médico le preguntó, intrigado: "¿Cómo se hizo eso?". Relató el muchacho: "Estaba haciendo el amor con mi novia cuando se desprendió del techo un pesado candil y me cayó en las pompas". "¡Caramba! -se azoró el facultativo-. Ese accidente pudo haber traído consigo funestas consecuencias. Es usted un hombre afortunado". "Y mucho -confirmó el joven-. Si el candil se hubiera desprendido un minuto antes me habría caído en la cabeza". (Tampoco le entendí). "No sé de ninguna invasión. Llame a la Guardia Costera". Así dijo don Cucoldo en el teléfono, y colgó. "¿Quién era?" -le preguntó su esposa, extrañada. Respondió el marido: "Un tipo que antes de que yo hablara preguntó si había moros en la costa". "Como si fuera un calcetín tú me pisas todo el día.". Las primeras palabras de la canción que Astrid Hadad hizo famosa me hacen recordar a Trump. Igual que el gato con el ratón el caprichoso magnate está jugando a su antojo con la Presidenta Sheinbaum, lo cual equivale a decir que está jugando con México. La prórroga que nos concedió, munífico, no es sino alargamiento de una situación de incertidumbre que el avieso mercader ocupante de la Casa Blanca aprovechará después para imponer a su acogotado y maltrecho vecino del sur nuevas y onerosas condiciones. Difícil situación es la de nuestra mandataria. Debe lidiar con dos autoritarios baladrones: el prepotente yanqui y el autócrata de La Chingada. Tirios y troyanos reconocen que la señora se ha conducido con habilidad, pero es imposible resistir las coacciones de ambos dictadores. Maldición han sido para México los dos. Aciagos días son los que vivimos, y los que vienen se avizoran peores. Por tiempos más sombríos ha atravesado nuestro país, y de ellos ha emergido siempre más promisorio y fuerte. Esto también pasará. Aquellos amigos se encontraron después de mucho tiempo de no verse. Luego de los abrazos y saludos de rigor uno le  preguntó al otro: "¿Qué es de tu hijo Ulpiano?". "Le ha ido muy bien -se enorgulleció el amigo-. Es abogado próspero. Tiene su oficina en el edificio más caro de la ciudad. Y tu hijo Etilo ¿cómo va?". "Es dipsómano" -respondió el otro, sombrío. "¡Fantástico! -se alegró el amigo-. ¿Dónde tiene su oficina?". Leobelo fue abordado en la calle por una sexoservidora. "¿Quieres pasar un rato agradable, guapo? Te costará sólo mil pesos". "No -rechazó él-. Soy casado". Dijo la daifa: "¿Y eso qué?". Explicó Leobelo: "Mi esposa me cobra nada más 500". Don Algón, salaz ejecutivo, fue a Cancún con una linda chica. Al regreso le preguntó, romántico: "¿Olvidarás este fin de semana?". Replicó ella: "¿Cuánto me da por olvidarlo?". Usurino Cenaoscuras es hombre avaricioso. Fue con una chica al Ensalivadero, sombrío y solitario paraje a donde acuden por las noches las parejas en situación febricitante. En el coche se mostró callado, silencioso. Le dijo la muchacha: "Una moneda por tus pensamientos". Declaró él: "Estoy pensando en darte un beso". "Pues bésame" -autorizó la chica. Pidió Usurino: "Primero la moneda". En arrebato de amoroso deliquio le dijo ella a su galán: "¡Toma mi corazón! ¡Toma mi vida! ¡Toma mi alma! ¡Toma mis pensamientos y mi voluntad!". "¡Cómo eres mala! -se quejó él-. ¡Te estás reservando lo mejor!". FIN. 

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