Nacionalidad, poder y simulación

Uno de los asuntos que debería discutirse con seriedad en la próxima reforma electoral, y que en días será analizada en la Cámara de Diputados, es el tema de la doble nacionalidad.
México vive una nueva etapa política donde emergen figuras nacidas en Estados Unidos, hijos de padres mexicanos, que poseen doble nacionalidad aunque en sus actas aparezca subrayado "Nacido en el Extranjero".
El debate no puede seguir posponiéndose, ni resolverse con interpretaciones a modo. Las comisiones legislativas tendrían que precisar la ley y cerrar vacíos que hoy permiten candidaturas cuestionables.
Quienes lograron contender, ganar y concluir encargos públicos bajo esas condiciones encontraron resquicios legales funcionales, salvo que exista una vía jurídica que eventualmente sancione esa maniobra, pero al menos hasta hoy no se conoce esta acción en Tamaulipas.
La discusión revivió tras la publicación del diputado federal Sergio Gutiérrez Luna, quien difundió que el exgobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca, habría firmado en el 2001, una renuncia a su nacionalidad estadounidense.
El documento aludido, sin embargo, constituye en términos jurídicos un aviso dirigido a la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde se manifiesta la renuncia a sumisión, obediencia y fidelidad hacia cualquier Estado extranjero e incluyendo a Estados Unidos.
Ese aviso se presentó ante autoridades mexicanas, no ante las estadounidenses. En Estados Unidos, no existe constancia oficial de renuncia, por lo que para ese país, Francisco continúa siendo ciudadano americano.
Desde el año 2000, 2001 y en cada proceso electoral en que participó, el panista exhibió un documento de aviso de renuncia, pero nunca hubo confirmación de que Estados Unidos lo despojara formalmente de su ciudadanía.
La situación alcanza también a su hermano Ismael. En su acta, registrada en 1976 en Reynosa, figura como mexicano, aunque señala "Nacido en el Extranjero" el 04/11/1972.
Estos elementos evidencian la necesidad de que diputados federales, especialmente los tamaulipecos, incorporen reglas claras para aspirantes con doble nacionalidad que hoy pueden eludir requisitos constitucionales.
Una reforma de fondo inevitablemente impactará a figuras de distintos partidos. Por ello, el tema trasciende los colores y obliga a abandonar la narrativa mediática para entrar al terreno normativo.
De tal suerte que la nacionalidad del ex gobernador panista se mantiene. Mientras tanto, la solicitud de extradición que la SRE tramita ante Estados Unidos activa estrategias legales encabezadas por Javier Coello Trejo y Javier Coello Zuarth para anticipar escenarios adversos.
El peor escenario para su cliente sería una detención en territorio estadounidense, hipótesis que su defensa minimiza, aunque el proceso avanza bajo tiempos y criterios que no dependen de declaraciones públicas.
En otro tema, el Congreso local vivió un momento relevante cuando Arnulfo Rodríguez, líder de la Sección 30 del SNTE, festejó que la ley prohibirá y sancionará la intervención gubernamental en elecciones sindicales.
Rodríguez, aprovechó para reconocer la disposición del secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez, particularmente tras la entrega de nombramientos en la zona sur del estado.
Además, anunció que la próxima semana se concursarán mil horas para docentes, movimiento que fortalece la estructura laboral y refleja una dinámica interna más activa en la Secretaría de Educación.
El dirigente subrayó que el SNTE, hoy ocupa diversos espacios y cargos en todos los niveles de la SET, hecho que, dijo, debe reconocerse sin que ello implique abrir puertas a intromisiones políticas.
Con la habilidad política que lo caracteriza, Arnulfo dejó claro que el agradecimiento institucional no significa subordinación electoral, ni aval para influencias externas en los procesos internos del magisterio.
Sobre una eventual reelección, evitó definiciones y sostuvo que cada quien debe ganarse el cargo, mensaje que mantiene abiertas las rutas, pero sin precipitar tiempos ni compromisos.
Entre nacionalidades discutidas y sindicatos blindados, el tablero político tamaulipeco confirma que la ley y el poder, siguen midiendo fuerzas en cada reforma, nombramiento o elección interna.



