Umbrales

En la "Divina comedia", el periplo de Dante inicia con él perdido en una selva oscura, como metáfora de la confusión humana. Su recorrido está marcado por umbrales. Cada paso que da implica una decisión irreversible: descender al infierno, ascender al purgatorio o aspirar al paraíso.
El infierno dantesco es un lugar de castigo, pero también la consecuencia de haber cruzado líneas sin medir sus efectos. Los círculos infernales están poblados por quienes confundieron poder con legitimidad, fuerza con razón.
De esta manera, Dante lanza una advertencia que sigue vigente: si bien las decisiones tomadas desde la soberbia condenan a quien las ejecuta, también arrastran consigo a pueblos enteros, porque la caída nunca es individual.
Sin embargo, también ofrece una salida. El paso por el purgatorio abre la posibilidad de corregir el rumbo, de reconocer límites y reconfigurar el destino. Esa tensión entre caída y redención tiene una connotación profundamente política.
Hoy, frente a la escalada del conflicto en Oriente Medio —con Irán en el centro de la tensión—, el mundo parece aproximarse a uno de esos umbrales decisivos. Los ultimátums y relevos militares de los últimos días son más que simples movimientos tácticos, se trata de señales de que el margen de error se reduce peligrosamente.
El riesgo actual radica en la acumulación de factores: movimientos militares, retórica agresiva y decisiones centralizadas. Cuando estos elementos coinciden, la posibilidad de desescalar se reduce, y ya se ha visto que, una vez cruzados ciertos límites, es más difícil regresar al punto de equilibrio.
México no ha permanecido exento de estos acontecimientos. No obstante, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por una estrategia de prudencia y por fortalecer la economía interna, mantener disciplina fiscal y apostar por la estabilidad frente a la turbulencia externa.
Nuestra nación observa, sí, pero también aprende y, en contraste, la estabilidad interna se sigue construyendo a partir del temple, la mesura y la responsabilidad.
Al final, los umbrales están ahí, concretos y cercanos; son decisiones específicas, momentos precisos en los que se define el rumbo.
La pregunta no es si el mundo enfrenta una nueva encrucijada, sino si sus actores tendrán la capacidad de reconocer el punto exacto en el que avanzar deja de ser una opción y retroceder se convierte en una necesidad.
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