Columnas - Juan Pablo Becerra-Acosta

Y, ¿quién demonios es El Patrón del caso Iguala?

  • Por: JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA
  • 16 AGOSTO 2026
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Y, ¿quién demonios es El Patrón del caso Iguala?

El Patrón, ese misterioso personaje mencionado en el expediente a lo largo del tiempo y que casi doce años después nadie se atreve a identificar ni con nombre ni con apellido.


Otra vez Ayotzinapa. Sin punto y aparte. 

Otra vez el uso político de la infausta noche de Iguala. 

Otra vez la esperanza que se siembra —creo que despiadadamente— entre las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014. 

Otra vez les prometen que ahora sí (por enésima vez) sabrán la verdad y que para ello han capturado al exgobernador perredista de Guerrero, Ángel Aguirre, porque él —lo acusa la gente de la FGR— en ese entonces habría ordenado destruir unos videos grabados por cámaras colocadas en la vía pública, imágenes que podrían comprobar… ¡lo que ya se sabe desde hace años! El hilo negro. 

Lo que ya está documentado por la mismísima CNDH (la buena, la de antes): que varios de los jóvenes de Ayotzinapa fueron obligados por policías municipales a descender de un autobús y luego fueron trepados a unidades en las cuales los transportaron hasta entregarlos a las garras de sicarios del cártel local llamado Guerreros Unidos, quienes los torturaron, asesinaron y desaparecieron porque la paranoia sicaria hizo alucinar a los capos que los normalistas estaban infiltrados por su enemigos de otro cártel guerrerense, Los Rojos, además de que su presunto aliado, el alcalde perredista de Iguala, José Luis Abarca, también pidió su captura aquella noche porque su propia paranoia política le hizo suponer que los jóvenes iban a boicotear en el centro de Iguala el informe de labores y la fiesta posterior de su esposa y presidenta del DIF local, María de los Ángeles Pineda Villa, quien, al igual que él, contaba con imputaciones de tener nexos con el crimen organizado, lo cual a la sazón sabían perfectamente tanto el gobierno de Enrique Peña Nieto gracias a trabajos de inteligencia del Ejército mexicano y la PGR, como el gobernador Aguirre. 

Él ha confirmado esta semana que así fue y que meses antes de la tragedia pidió a la PGR de Jesús Murillo Karam que capturara a Abarca, lo cual obviamente no sucedió.

¿Qué hay de nuevo entonces en la narrativa general del caso con Aguirre en prisión? Nada. 

No cambia un ápice. 

Nada, salvo la posibilidad de un caso de obstrucción de la justicia contra Aguirre, lo cual él niega, y la pregunta que entonces flotaría sobre su cabeza política, si acaso estuviera mintiendo, sería: ¿por qué hizo eso? ¿O quién le ordenó hacerlo? ¿El Presidente? ¿El Procurador? ¿Amigos o socios criminales que se lo exigieron por las buenas o las malas?

¿O acaso fue El Patrón? Sí, ese misterioso personaje mencionado varias veces en las tantísimas indagatorias del expediente a lo largo del tiempo y que casi doce años después nadie se atreve a identificar ni con nombre ni con apellido ni con señas particulares pero que todos señalan como presunto autor intelectual de la infame decisión final ordenada contra los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.   

¿Quién demonios es El Patrón? ¿Por qué tenía tanto poder en Guerrero como para encargar un operativo masivo contra los estudiantes en tantos frentes y con tantas autoridades involucradas (de Iguala, Cocula y Huitzuco)? ¿Cómo logró que los militares, que sabían lo que ocurría minuto a minuto, no intervinieran para impedir la desgracia? ¿Por qué tenía tanto poder como para decidir que aniquilaran a los estudiantes?

Identificarlo, ubicarlo, capturarlo, eso sí que podría cambiar toda la narrativa, o afianzarla de una vez por todas. 

O acaso, como se decía en Iguala un año después de la desaparición, eso de El Patrón es una patraña, una estrategia criminal y política para depositar autoría y responsabilidades en un fantasma que simplemente es eso, un ser que no existe. 

El Patrón Fuenteovejuna, se burló un día un empresario guerrerense que charló conmigo en Acapulco y me enlistó las teorías expuestas en las sobremesas de políticos guerrerenses. 

1.- El Patrón era el militar al mando en Chilpancingo. 

2.- No, era el militar al frente en Iguala. 

3.- Claro que no, era Ruben Figueroa, otro exgobernador, pero éste del PRI. 

4.- No, era el propio Aguirre. 

5.- Nop, era Abarca. 

6. Eran todos e inventaron eso de El Patrón.

Comedia de muñecos, diría Dostoievski. Ojetes malditos todos, diría un chilango. 


jp.becerra.acosta.m@gmail.com 


Twitter: @jpbecerraacosta


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