Columnas - De política y cosas peores

Viaje nupcial

  • Por: CATÓN
  • 03 AGOSTO 2025
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Viaje nupcial

Don Valetu di Nario, rico señor de 80 años, logró que Avidia, frondosa mujer en flor de edad, accediera a casarse con él. (Le dijo que tenía 90). A su regreso del viaje nupcial los amigos del desposado le invitaron una copa y le pidieron que les contara cómo había sido su noche de bodas. Relató el maduro caballero: "Un hijo mío me subió a la cama. A la mañana siguiente tres de mis hijos me bajaron de ella". Preguntó uno, intrigado: ¿Por qué se necesitaron tres para bajarte?". Explicó sumariamente don Valetu: "Opuse resistencia". Conocemos a Capronio. Es un sujeto ruin y basto, carente por completo de sentido humano y de civilidad. Ayer por la mañana su esposa le dijo en tono quejumbroso: "Anoche hablaste dormido, y llenaste de injurias, maldiciones y denuestos a mi mamá". Contestó el bellaco: "¿Y quién te dijo que estaba dormido?". La maestra hizo una pregunta: "¿Cuáles son los pájaros que vuelan a mayor altura?". Pepito aventuró una respuesta: "¿Los de los astronautas?". Doña Chalina, enredadora mujer amiga de chismes y cotilleos, le dijo al vecino del 14: "Parleta habla mal de usted por detrás". "Ah -se asombró el tal vecino-. ¿Y se le entiende?". El artista prehistórico pintó en la pared de la cueva un mamut con tres pares de colmillos. Un amigo lo criticó (¿para qué son los amigos si no es para criticarte?). Le dijo: "No existe un mamut así". "Ya lo sé -reconoció el pintor-. Pero voy a volver locos a los paleontólogos". La madre de Dulcibel le aconsejó: "No está bien que llegues a la cita antes que tu novio". "¿Por qué no? -replicó la linda chica-. A él le encanta que le tome la delantera". Don Geroncio y don Añilio, sexagenarios ambos -ajenos ya al sexo-, hacían recuerdos de los pasados tiempos. Evocó don Geroncio: "Antes, cuando veía yo a una mujer hermosa, sentía de inmediato una fuerte conmoción en la entrepierna. Ahora veo a una mujer guapa y ya no siento nada". "Lo mismo me sucede a mí -lamentó don Añilio-. Será que ya no vemos bien". Por enésima vez la linda Dulcibella rechazó la pretensión de Simpliciano, pacato joven que le pedía relaciones. Le habló con enojo: "¿Cuántas veces te he dicho que no?". "Perdóname, Dulci -se disculpó el suato-. Ignoraba que debía llevar la cuenta". El marido llegó a su casa en hora inusitada y encontró a su esposa en trance de refocilación carnal con el compadre Pitorraudo. A la vista de tan ilícito espectáculo el mitrado señor echó mano a sus conocimientos de historia antigua y enrostró a su mujer los siguientes nombres de mujeres disolutas: "¡Friné! ¡Cleopatra! ¡Aspasia! ¡Mesalina! ¡Lucrecia Borgia! ¡Jezabel!". La pecatriz prorrumpió en llanto al oírse llamar así. "¡Perdóname! -le suplicó entre sollozos a su cónyuge-. ¡He faltado a la fidelidad que al pie del ara te juré el día en que unimos nuestras vidas! ¡No soy digna de ti! ¡Me iré de tu lado para siempre! Luego te buscarán mis abogados para ver lo relativo a la pensión que deberás cubrirme". El llanto de su esposa conmovió al señor. Olvidó el antiguo y misógino refrán que dice: "En cojera de perro y en lágrimas de mujer no creer". Le dijo: "Perdóname tú a mí. Yo soy culpable de lo que ha pasado. Por mi trabajo te desatendí. Duraba meses sin tocarte. Razón tuviste en buscar en otro hombre lo que no te daba yo. Olvidaré tu conducta adulterina, y olvida tú lo de los abogados. Retornemos a la senda del amor". "¡Gracias, amor mío!" -exclamó emocionada la señora. Y le aventó con la mano a su marido un beso tronado. En eso intervino el compadre Pitorraudo, que se había mantenido discretamente al margen del asunto. Le dijo a la mujer: "Bueno. Ahora que ya se arreglaron ¿podemos seguir en donde nos quedamos?". FIN. 

MANGANITAS

Por AFA

". Después de larga permanencia en la cárcel liberan a Israel Vallarta.".

Nadie habrá que los exculpe.

Tras 20 años de prisión,

y sin pedirle perdón,

le dicen: "Usted disculpe".


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